miércoles, 25 de marzo de 2009

CLORURO DE MAGNESIO

El presente articulo fue redactado por el sacerdote Reverendo Padre José Chorr, del Colegio Chafarrínense, es además profesor de física y de biología y expresa conceptos sobre el Cloruro de Magnesio.
El Reverendo Chorr comenta lo que sucedió en su propio cuerpo físico:"Cuando tenia 61 años de edad estaba casi paralítico, esto fue doce años antes de comenzar el tratamiento con el Cloruro de Magnesio. Sentía puntadas agudas en la región lumbar (columna vertebral), incurable según la ciencia medica ortodoxa (es decir, los médicos). Al levantarme de la cama por las mañanas, sentía un fuerte dolor en la columna que perturbaba todo el día. Era causado por el nervio ciático, que apretaba la tercera vértebra, me lo hacia sentir sobre todo cuando estaba parado, lo que me forzó a trabajar la mayor parte del día sentado. Hubo un año, en que todo lo hacia sentado, menos la misa. Era un tormento y tenia que suspender mis viajes a causa del dolor.
Durante un verano muy seco sentí mejoría, pero luego empeore más. Comencé entonces a rezar la misa sentado. Volví a la ciudad de Floreanàpolis (Brasil) buscando un especialista que me sanara. Me tomaron nuevas radiografías, están duras y en avanzado estado de descalcificación. Nada era posible hacer. Las diez aplicaciones de onda corta que recibía en la columna no detenían el dolor. Al colmo de no poder dormir ni siquiera acostado, a veces quedaba sentado en la cama. Hasta que descubrí que podía dormir en la posición fetal, así como duermen los gatos. Esto dio cierto resultado y solo despertaba al estirarme o enderezarme. Ya faltaba poco para no poder dormir ni siquiera en posición fetal.
Me preguntaba: Y ahora ¿qué puedo hacer? Estaba engañado por la medicina tradicional y así entonces apelé a Dios. Y le dije: amado Dios, estas viendo en este estado a esta criatura…te pido Dios mío que me des una solución para todos mis males.
Ocurrió entonces que pocos días más tarde me llevaron a Porto Alegre a un encuentro jesuítico. Allí conocí al Padre Suárez, un sacerdote jesuita quien me contó que la cura de mis problemas de salud era algo muy fácil. Me dijo que para ello debía tomar el Cloruro de Magnesio, mostrándome escrito en un libro de medicina del Padre Poig, un jesuita español, conocido y prestigioso biólogo, que había descubierto las propiedades curativas del Cloruro de Magnesio, a partir de una experiencia familiar, curando a su madre quien por esa época se encontraba con artrosis en avanzado estado de descalcificación.
Los sacerdotes jesuitas siempre se destacaron por sus grandes conocimientos para curar las enfermedades utilizando medicina natural como las hierbas medicinales y los minerales puros. En tono de broma, el Padre Suárez me dijo: mientras tomes esta sal, solo te vas a morir si te das un tiro en la cabeza o si tienes un accidente.
Comencé a tomar una dosis diaria todas las mañanas. Tres días después, comencé a tomar una dosis a la mañana y otra a la noche. Así mismo continué durmiendo todo arrollado. Pero el vigésimo día, cuando me levanté estaba todo extraño y me dije: ¿Será que estoy soñando?, dado que ya no sentía dolores y hasta pude dar un paseo por la ciudad, sintiendo todavía en mi memoria el peso de diez años de sufrimiento con esta incomodidad y limitación.
A los cuarenta días pude caminar el día entero, sintiendo un pequeño peso y dolor en la pierna derecha. A los sesenta días, esta pierna dolorida estaba igual o mejor que la otra. Luego de tres meses sentía crecer la flexibilidad en los huesos y un inesperado alivio en todo mi cuerpo. Pasaron diez meses y puedo doblarme como si fuera una serpiente, sintiéndome otra persona.
El Cloruro de Magnesio, arranca el calcio depositado en los lugares indebidos y los coloca solamente en los huesos y más aún, consigue normalizar el torrente sanguíneo, estabilizando la presión sanguínea. El sistema nervioso queda totalmente calmo, sintiendo mayor lucidez mental, mejorando notoriamente la memoria, la atención y la concentración, la sangre se torna más fluida y más limpia. Las frecuentes puntadas en el hígado desaparecieron y la próstata que debía ser operada hace años, ahora ya casi no me incomoda. Pero el efecto más importante de todos, fue el de haber sido preguntado por otras personas: ¿qué está pasando contigo que estas mucho más joven?, y yo les contestaba: Sí, la verdad me siento más joven y me retornó la alegría de vivir.
Es por esto que me veo obligado a difundir este remedio natural, como un agradecimiento a Dios por haber escuchado mis ruegos. Así es que envío copias de este articulo para toda persona que esté sufriendo, padeciendo dolores y malestares".


MODO DE PREPARACIÒN:
Hervir 1 litro de agua .Luego introducir el contenido de un sobrecito de 33 gramos de Cloruro de Magnesio (se consigue en farmacias), en una botella o recipiente de vidrio (no en plástico). Agregarle el agua hervida fría para disolverlo, luego mezclar y tapar. De esta manera se obtiene una preparación pura que se mantiene inalterable. No es necesario guardarlo en la heladera.Dosis recomendada: el equivalente a un pocillo de café, de acuerdo a la edad y la necesidad.
1. El Cloruro de Magnesio produce equilibrio mineral, como en la artrosis por descalcificación, reanima los órganos en sus funciones, como a los riñones para que eliminen el ácido úrico.
2. Regula la actividad neuromuscular y participa en la transmisión de los impulsos nerviosos.
3. Es un gran energizante psicofísico y equilibra el mecanismo de contracción y relajación muscular, previniendo la fatiga o cansancio muscular, evitando calambres y fortaleciendo los músculos, lo que es imprescindible en cualquier deportista.
4. Es necesario para el correcto funcionamiento del corazón pues desempeña un importante papel en el proceso de múltiples procesos biológicos..
5. Mejorando la nutrición y la obtención de energía, combate la depresión, los mareos y es un poderoso agente antiestrés.
6. Cumple una función primordial en la regulación de la temperatura del cuerpo.
7. Benéfico para evitar niveles altos de colesterol.
8. Regulador intestinal.
9. Juega un rol importante en la formación de los huesos.
10. También en la metabolización de carbohidratos y proteínas.
11. Es útil en problemas de irritabilidad neuromuscular como tétanos, epilepsia, etc.
12. Ayuda a disminuir lípidos (grasas) en la sangre y la arteriosclerosis purificando la sangre y vitalizando el cerebro, devuelve y conserva la juventud hasta avanzada edad.
13. Después de los 40 años, el organismo humano comienza a absorber cada vez menos magnesio en su alimentación, provocando vejez y enfermedades. Por eso, el Cloruro de Magnesio debe ser tomado de acuerdo a la edad.
14. Previene y cura la próstata y hemorroides.
15. Previene la gripe.
16. Alarga la juventud.
17. Evita la obesidad.
18. Es preventivo del cáncer.
19. Evita la arteriosclerosis.
20. Es un excelente laxante.
21. Modera los trastornos digestivos.
22. Reduce la bronquitis.
23. Evita los sabañones.
24. Actúa como desodorante.
EDAD:De 10 a 50 años: ½ dosis
De 51 a 70 años: 1 dosis a la mañana.
De 71 en adelante: Una dosis a la mañana y otra a la noche.
Para las personas de la ciudad, con alimentación de bajas calidades como refinadas y comidas enlatadas, deben consumir un poco más de Magnesio. Para las personas de campo, la dosis puede ser un poco menos. Ciertamente se conseguirá una persona escapar de todos los males simplemente por tomar Cloruro de Magnesio, pero el consumirlo hará que todo sea más gratificante y llevadero. El Cloruro de Magnesio no crea hábito, no es un elemento químico, es un elemento natural, sin ninguna contraindicación y es compatible con cualquier otro medicamento simultáneo.
INDICACIONES:

En la columna: Nervio ciática o lumbar, sordera por descalcificación. Tomar una dosis por la mañana, otra por la tarde y otra por la noche. Una vez obtenida la curación, se continúa tomando para evitar el regreso de la enfermedad, pero disminuyendo una o dos dosis por día según la edad.
En artrosis: El ácido úrico se deposita en las articulaciones del cuerpo, especialmente en los dedos que se hinchan. Esto sucede porque los riñones están fallando por falta de magnesio: hay que tener cuidado, los riñones pueden estar deteriorándose. Tomar una dosis por la mañana, si en 20 días no siente mejoría, continuar con una dosis a la mañana y otra por la noche. Después de la curación, continuar con la dosis preventiva mínima según la edad.
En próstata: Según cuentan, un anciano no conseguía orinar, y en la víspera de la operación le dieron a tomar 3 dosis y comenzó a mejorar; después de una semana estaba curado, sin necesidad de cirugía. Hay casos en que la próstata vuelve a la normalidad. Tomar una dosis por la mañana, 2 dosis por la tarde y 2 dosis por la noche. Al conseguir la mejoría, continuar con la dosis mínima según la edad.
En ataques de vejez: Rigidez ósea, calambres, temblores, arterias duras con colesterol en sus paredes internas, falta de actividad cerebral. Tomar una dosis por la mañana, otra por la tarde y otra por la noche. Al obtener mejoría, continuar con la dosis mínima preventiva.
En cáncer: todos tenemos predisposición a padecerlo.. Consiste en células malformadas por causa de algunas sustancias o de presencia de partículas tóxicas. Estas células no se armonizan con las sanas, mas no son inofensivas, solo hasta cierta cantidad que el Cloruro de Magnesio consigue combatir utilizando células sanas. Felizmente el proceso canceroso lento, no causa dolores hasta aparecer el tumor, hay virus muy variados que invaden las células sanas produciendo ramificaciones. El Cloruro de Magnesio, cuando la enfermedad está avanzada puede apenas frenar un poco la acción cancerosa, pero ya no cura totalmente, aunque hubo casos en que fue curado. Existen indicios de que el cáncer es hereditario. El Cloruro de Magnesio es el mejor preventivo para el cáncer de mamas y para que el mismo no se degenere y forme tumores malignos.
Hay que evitar los alimentos cancerigenos y el cigarrillo además de tomar Cloruro de Magnesio como remedio. Es suficiente que el cuerpo esté normalmente mineralizado para que esté libre de casi todas las enfermedades.
Es aconsejable para todos los casos en que se haya logrado la curación esperada, disminuir las tomas del Cloruro del Magnesio a las dosis mínimas preventivas según la edad, para evitar que regrese la enfermedad y luego, también es recomendado descartar las tomas durante 2 a 4 meses para después continuar con períodos de 4 a 6 meses de dosis mínimas preventivas con el descanso intermedio mencionado.
La falta de magnesio en el ser humano puede provocar entre otras cosas: debilidad general, enfermedades degenerativas como el cáncer, tuberculosis, diabetes, también neuritis, trastornos nerviosos, debilidad en los huesos y anemia.

INFORMACION RELACIONADA
http://www.asesorianutricional.com.ar/respuesta.asp?faq=55&sPreg=Cloruro%20de%20Magnesio:%20beneficios%20y%20contraindicaciones

martes, 10 de marzo de 2009

Nuevos desórdenes alimentarios

"Drunkorexia" y "diabulimia", nuevos desórdenes alimentarios

No comer durante horas, o hacerlo en pequeñas cantidades para compensar las calorías ingeridas por el consumo de bebidas, es un trastorno alimentario cada vez más extendido entre los jóvenes
Son diversas las publicaciones que difunden nuevos términos dentro del léxico de los desordenes alimentarios. Es el caso de la "drunkorexia", que se entiende como una abreviación de una serie de conductas desequilibradas como dejar de comer para compensar las calorías ingeridas tras el consumo de alcohol. También nueva es la palabra "diabulimia", un problema de la conducta alimentaria al alza entre chicas diabéticas, que utilizan la condición de la disciplina alimentaria que exige su enfermedad para tratar de perder el máximo peso.
Las noticias sobre las manías y las obsesiones de muchos personajes famosos con las comidas que se decantan por el consumo exclusivo de alimentos orgánicos y libres de aditivos despertaron en su día el interés por un nuevo trastorno alimentario que fue acuñado con el término de "ortorexia", entendido como la obsesión por la comida sana. A la obcecación por conseguir un cuerpo musculoso detrás de horas y horas de ejercicio intenso también se le puso un nombre, la "vigorexia".
Ahora son diversas las publicaciones, blogs y páginas webs que difunden nuevos vocablos que se incluyen dentro del léxico de los desordenes alimentarios. Es el caso de la "drunkorexia" que, sin ser la denominación médica oficial del trastorno, abrevia una serie de comportamientos insanos como dejar de comer para compensar las calorías ingeridas tras el consumo de alcohol. Reciente es también el término de "diabulimia", un creciente problema de la conducta alimentaria entre chicas diabéticas, que utilizan la condición de la disciplina alimentaria que exige su enfermedad para tratar de reducir el máximo peso.

"Drunkorexia": no comer para beber
El hecho de seguir una dieta de adelgazamiento supone considerar todos aquellos alimentos que, por su elevada carga energética, se han de limitar con el fin de darle al cuerpo las calorías que precisa pero no más. Además de los consabidos dulces y snacks energéticos (patatas fritas y similares), el dietista-nutricionista, a la hora de planificar una dieta sana, también sugiere poner un límite al consumo de bebidas azucaradas y bebidas con alcohol.
Al reconocido perjuicio para la salud del consumo desmesurado de alcohol se suma el aporte de energía (calorías) de todas aquellas bebidas alcohólicas. Un gramo de alcohol o etanol aporta 7 kilocalorías. Con ayuda de una fórmula para sencilla determinar los gramos de alcohol exactos de cada bebida y de unas tablas de composición de alimentos, se pueden estimar las calorías derivadas del consumo de distintas bebidas.
Los trastornos de la conducta son especialmente peligrosos si se suman a una enfermedad crónica como la diabetes
Así, pues, tomar una lata de cerveza (330 ml) supone al organismo un aporte de alrededor de 110 calorías; un vaso de vino (125 ml), unas 80 calorías; y un combinado supera las 200 calorías. Si se hace dieta, la limitación de tomar cervezas o combinados no suele ser bien admitida por los jóvenes, en general, y por las chicas, en particular, que son las que antes comienzan a querer adelgazar.
La tendencia a dejar de comer durante horas o apenas comer durante el día para compensar las calorías ingeridas con las bebidas se está extendiendo, sobre todo, entre las chicas jóvenes. Varias publicaciones se han hecho eco de este comportamiento insano, y que podría incluirse dentro del grupo de los trastornos de la conducta alimentaria.
"La obsesión con estar delgado y la aceptación social del consumo de alcohol son parte del origen de este grave trastorno de la conducta alimentaria", declaraba Douglas Bunnell, presidente de la Asociación Nacional de Trastornos de la Conducta Alimentaria (National Eating Disorders Association) de Estados Unidos a una publicación estadounidense que trató el tema. Este experto actualmente ocupa el cargo de director de The Renfrew Center, una fundación que engloba a una serie de centros médicos especializados en el tratamiento integral de los trastornos de la conducta alimentaria localizados en distintas ciudades americanas.
"Diabulima"
El término "diabulimia" trata de definir a un trastorno de la conducta que se gesta en personas recién diagnosticadas de diabetes tipo 1, que precisa tratamiento crónico con insulina. Uno de los signos comunes que preceden al diagnóstico de la diabetes tipo 1 es la pérdida de peso a causa del desequilibrio hormonal que acontece. La insulina es la hormona que en condiciones de salud regula el metabolismo de los distintos nutrientes, en particular el de los hidratos de carbono o azúcares.
Cuando el páncreas no secreta suficiente insulina, las células no pueden obtener energía a partir de los azúcares de los alimentos, y estos se eliminan por la orina, lo que conduce a un menor consumo y aprovechamiento energético, con la consiguiente pérdida de peso. Tras el diagnostico de la enfermedad, se comienza la terapia con una dieta adecuada combinada con insulina, y la persona va recuperando poco a poco el peso perdido. Sucede que muchas personas comen más azúcares para evitar las temidas hipoglucemias, bajadas bruscas de los niveles de glucosa en sangre (glucemia), lo que, a la larga, conduce a exceso de peso.
Este nuevo fenómeno conocido como "diabulimia" consiste en utilizar la condición de la disciplina alimentaria y, sobre todo, del control de la insulina que exige la diabetes para perder peso. Las personas afectadas reducen las dosis de insulina con el fin de bajar de peso de manera intencionada. El organismo al no tener suficiente insulina no puede aprovechar todos los azúcares, el aporte energético es menor y, en consecuencia, se pierde peso. Es fácil comprender que los trastornos de la conducta son especialmente peligrosos si se suman a una enfermedad crónica como es la diabetes.
Sin insulina, aumentan los niveles de glucosa en sangre. Cuando llegan a unos niveles muy elevados (hiperglucemia) y se mantienen demasiado tiempo, se produce la cetoacidosis diabética, en la que la sangre se vuelve demasiado ácida. Los ácidos de la sangre dañan las células; esto puede conducir a una situación de coma, que puede llegar a ser mortal. A la larga, el exceso de azúcares daña los vasos sanguíneos que irrigan los nervios provocando neuropatías. Si el daño se produce en los vasos sanguíneos de la retina se puede sufrir retinopatía diabética, que afecta a la visión.
Aunque el término "diabulimia" puede dar a entender que comparte conductas insanas con la bulimia nerviosa -comer por atracón y luego purgarse para compensar el exceso de calorías ingeridas-, se puede comprobar que los signos de identidad son totalmente distintos.

NUEVOS DESÓRDENES, NUEVOS TÉRMINOS

Son diversos, y en ocasiones muy específicos, los síntomas y los signos que sirven para identificar los desórdenes alimentarios distintos de los más conocidos y de mayor incidencia, como la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa. Por ejemplo, la sensación de inapetencia durante toda la mañana y de gran apetito a la hora de la cena y durante la noche son señas características del síndrome del comedor nocturno.
Este comportamiento es totalmente distinto a lo que se define en clínica como "trastorno por atracón" o "binge eating", que consiste en la ingesta exagerada de alimentos, en momentos concretos y de forma inconsciente, para calmar la ansiedad. El término de "ortorexia" se entiende como la obsesión por la comida sana, basada en la selección de alimentos orgánicos, sin aditivos, etc., y se incluye también dentro del léxico de los desórdenes alimentarios.
Incluso se está extendiendo el uso popular de la expresión "manorexia" para referirse a la anorexia nerviosa en varones.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Nutrientes frente al dolor

La investigación científica actual proporciona una visión de los alimentos y sus nutrientes como un medio más de alivio frente al dolor crónico
El apoyo al tratamiento terapéutico es el campo en el que los alimentos y sus nutrientes protagonizan, gracias a multitud de trabajos científicos rigurosos, un campo que ya Hipócrates inmortalizó con su famosa frase "Deja que tu alimento sea tu medicina". Hasta hoy se han identificado extractos de plantas, vitaminas, minerales y dietas terapéuticas que se pueden utilizar para mejorar los síntomas del dolor crónico.

Autor: Por ELENA PIÑEIRO
Fecha de publicación: 4 de diciembre de 2008

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/enfermedad/2008/12/04/181888.php


"El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable". Así define el dolor la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, en sus siglas inglesas). Se trata, por tanto, de una sensación que nos avisa de que algo hace daño. Un sentimiento subjetivo que todos aprendemos a través de nuestra propia experiencia cuando aún somos muy pequeños. Ningún cambio en la dieta puede acabar de forma repentina con el dolor causado por una enfermedad, pero desde los centros de investigación más prestigiosos (Johns Hopkins University o la Clínica Mayo) se han dado a conocer la potencialidad de ciertos nutrientes para ayudar en la lucha médica contra el dolor.
Algunos alimentos pueden aliviar y actuar como coadyuvantes de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios, mientras que otros pueden empeorar la situación. La inflamación, las citokinas, las neurohormonas y el estrés oxidativo, juegan un papel relevante en la persistencia de las condiciones de dolor. Parece ser que muchos aspectos relacionados con la inmunidad y con la función neuroendocrina pueden ser modificados por factores dietéticos como los polifenoles, las saponinas, los esteroles y otros nutrientes antioxidantes que forman parte de alimentos tan comunes como la soja, las cerezas o el salmón.
Conexión entre dieta y dolor
Según la Sociedad Española del Dolor, se debe considerar éste "como un fenómeno complejo y especulativo en todas sus vertientes; tanto biofisiológicas, bioquímicas, psicosociales, morales y comportamentales, las cuales deben ser correctamente entendidas. El qué duele y el por qué duele son condiciones indispensables para conseguir una correcta caracterización clínica y plantear, al mismo tiempo, una adecuada estrategia terapéutica".
En el libro "Biochemical and Nutritional Influences on Pain" se revisan y exponen algunas de las conclusiones procedentes de las investigaciones realizadas sobre extractos de plantas, vitaminas, minerales, productos nutracéuticos y dietas terapéuticas que se pueden utilizar para mejorar los síntomas del dolor crónico. Los autores, del Harvard Medical School, exponen que la inflamación y el estrés oxidativo juegan un papel importante en el dolor crónico. Afirman, asimismo, que la inflamación puede ser controlada con terapia nutricional a diferentes niveles.
Algunos ejemplos de condiciones de dolor crónico que podrían ser minimizadas gracias a intervenciones dietéticas son la osteoartritis, la artritis reumatoide, la fibromialgia, las enfermedades autoinmunes, la migraña y el dolor crónico abdominal debido a la enfermedad de Crohn.
Grasas del pescado contra la inflamación
Los omega-3 son un tratamiento de apoyo para el alivio del dolor en artritis reumatoide y en menstruación dolorosa
Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 se utilizan en la actualidad para tratar el dolor asociado con diversos procesos inflamatorios. Desde el Departament of Psychology de la York University, en Toronto (Canadá), se ha llevado a cabo un meta-análisis (revisión en profundidad de investigaciones acreditadas) de 17 estudios que han informado sobre el alivio del dolor gracias a la suplementación con este tipo de grasas en pacientes con artritis reumatoide, dolor articular secundario a colon irritable y mujeres con dismenorrea (menstruación dolorosa).
La conclusión de esta revisión ha sido que los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 son un tratamiento de apoyo para el alivio del dolor en las situaciones citadas. Expertos del Johns Hopkins Arthritis Center reconocen que un suplemento nutricional procedente de aceites de pescado puede ayudar a disminuir el uso de antiinflamatorios no esteroideos. No obstante, alertan de que aún no se han estudiado y definido las dosis adecuadas que garanticen la seguridad de estos suplementos.
La inclusión de salmón, caballa y otros pescados azules en las comidas es una buena alternativa dietética. Los expertos también advierten de que incluso las personas sanas no deben tomar más de tres gramos al día de ácidos grasos omega-3, procedan tanto de la alimentación natural, de los alimentos funcionales enriquecidos en omega-3, como de la suplementación, ya que el exceso puede afectar a la coagulación de la sangre. En cualquier caso se hace hincapié en que el cambio dietético funciona a largo plazo, una intervención nutricional puede tardar semanas e, incluso, meses en dar algún resultado.
El alivio de ciertos alimentos
Las antocianinas de las cerezas se han revelado como acreditados antiinflamatorios. El consumo frecuente de alimentos que contengan estos compuestos parece ser que ayuda a eliminar el exceso de ácido úrico en las personas que sufren de hiperuricemia y de ataques dolorosos de gota. También hay estudios que han relacionado estas sustancias químicas con la reducción del dolor muscular que aparece tras realizar una actividad deportiva concreta.
Las especias también se han relacionado con el alivio del dolor. La cúrcuma, según Meena Katadare, del Carcinogenesis and Chemoprevention Laboratory at the Weill Medical College of Cornell University en Nueva York (EE.UU.), se ha utilizado durante siglos por los habitantes de países asiáticos para prevenir distintos tipos de dolor. Los últimos estudios al respecto muestran cómo esta especia ayuda en la lucha contra la inflamación.
Las isoflavonas de la soja se han mostrado eficaces contra la inflamación y la oxidación, y quizá sean las responsables del alivio del dolor de pecho relacionado con la menstruación. Una de las funciones de las isoflavonas es inhibir un enzima, la lipooxigenasa, que convierte el ácido araquidónico, un ácido graso procedente de la dieta, en leucotrienos, que son mediadores de la inflamación.
Incluso hay estudios que han relatado una mejora en las personas que sufren una recuperación traumática tras someterse a cirugía. En cualquier caso, las investigaciones no son concluyentes, ya que se necesita dar respuesta a muchas hipótesis para construir una evidencia científica válida que permita utilizar alimentos, suplementos nutricionales o dietas terapéuticas para aliviar de forma segura a los que sufren alguna dolencia.
BENEFICIOS DE LA FIBRA
En un artículo recientemente publicado en el "Clinical Nutrition Insight" titulado "Reducing pain through dietary changes" (reducción del dolor mediante cambios dietéticos), los autores procedentes del Pain Centre, McGill University Health Centre, Montreal General Hospital (Canadá), advierten de que es necesario trabajar más para llegar a establecer protocolos de tratamiento dietético en el alivio del dolor. No obstante, desde los centros de investigación se están dando cada vez más claves para seguir ahondando en ello.
En este sentido, un estudio ha relacionado un consumo alto de fibra dietética con menores niveles de molestia menstrual en mujeres japonesas. Una hipótesis es que la fibra podría hacer que disminuyeran los niveles de estrógenos y es, precisamente, la reducción de estas hormonas lo que produciría estos efectos analgésicos.
ARTICULOS RELACIONADOS
FIBRAS
http://www.asesorianutricional.com.ar/fibras.htm
ANTIOXIDANTES
http://www.asesorianutricional.com.ar/antioxidantes.htm
PREVENCION Y SALUD
http://www.asesorianutricional.com.ar/salud_prevencion.asp

sábado, 29 de noviembre de 2008

Comer rápido nos hace obesos

Las personas que comen deprisa y hasta que se sienten llenas multiplican por tres el riesgo de sobrepeso
Comer rápido y terminar saciado en cada comida hace que una persona tenga más probabilidad de sobrepeso e, incluso, de obesidad. En una sociedad en la que los hábitos alimentarios están cambiando, los expertos están de acuerdo en que es necesario fomentar la educación nutricional, sobre todo en los más pequeños, para detener la epidemia de la obesidad. La forma insana que tenemos de comer es un hábito adquirido en la infancia que podría cambiarse, aunque no sea fácil.
Autor: Por TERESA ROMANILLOS
Fecha de publicación: 21 de noviembre de 2008
http://www.consumer.es/web/es/salud/prevencion/2008/11/21/181519.php

Los expertos ya sospechaban que comer con voracidad no era un hábito saludable. "Come despacio y mastica cada bocado 20 veces", promulga el dicho popular. Ahora, una investigación realizada en Japón demuestra que esto es cierto. Para el estudio se ha contado con una muestra de 3.287 individuos de entre 30 y 69 años de edad, a los que se interrogó sobre sus hábitos alimentarios haciendo hincapié en la velocidad a la que solían comer (se debía elegir entre muy lento, lento, medio, rápido y muy rápido). También se preguntó si, de forma habitual, comían hasta saciarse y se determinó el peso ajustado por la altura (índice de masa corporal, IMC).
Demasiado rápido
Cerca del 50% de los participantes reconoció comer hasta sentirse lleno, y un 45,6% de los hombres y el 36% de las mujeres afirmaron que comían de forma muy rápida. Los resultados mostraron que tanto los que comían con rapidez como los que lo hacían hasta hartarse multiplicaban por dos la probabilidad de ser obesos, pero que cuando se daban ambas cosas a la vez, el riesgo todavía se incrementaba más. Los individuos que comían rápido y hasta sentirse llenos ingerían un mayor número de calorías, tenían un mayor peso y tres veces más probabilidades de tener sobrepeso en comparación con los que comían pausadamente y sin saciarse.
Estudios previos ya habían demostrado que tomar los alimentos a mucha velocidad y saciarse en cada comida provocaba sobrepeso. Sin embargo, esta investigación ha dado otro paso adelante al comprobar que cuando están presentes a la vez ambos hábitos, el riesgo de sobrepeso se multiplica.
Los mecanismos de la saciedad
Si se come muy rápido, el estómago no tiene tiempo de enviar la señal de saciedad y se ingiere una mayor cantidad
La regulación del apetito es un proceso complejo del que cada vez hay más información. Las anomalías en los sistemas que le indican al cuerpo cuándo hay que dejar de comer parecen ser en parte responsables de algunos casos de obesidad. Cuando comemos, la distensión gástrica es una de las primeras señales de saciedad. Esta señal es transmitida por el sistema nervioso vegetativo hasta el hipotálamo, centro regulador que se encuentra en el cerebro.
Si consumimos muy rápido los alimentos, no damos tiempo al estómago para que envíe la señal de saciedad, por lo que se ingiere una mayor cantidad. El apetito, como la mayoría de los procesos del organismo, también está regulado por hormonas. Además de la insulina, una de las primeras en ser identificada fue la leptina, que se produce en el tejido adiposo y tiene propiedades supresoras del hambre. Más tarde fue la grelina, conocida como la "hormona del hambre" por su función opuesta: aumenta el apetito.
Más hormonas involucradas
La colecistokinina también es una hormona de la saciedad secretada por células duodenales en respuesta a la presencia de alimentos, sobre todo de grasas. Se cree que actúa inhibiendo el vaciado gástrico, lo que contribuye a tener sensación de estar lleno. El péptido intestinal YY (PYY), sintetizado en la porción distal del tracto digestivo y en el sistema nervioso central y periférico, es otra de las hormonas que intervienen para regular lo que comemos.
Más recientemente se ha descubierto la obestatina, que también regula el peso y la ingesta de alimentos, y la oxintomodulina, secretada por unas células de la mucosa del estómago y que actúa suprimiendo el apetito. El sistema nervioso también juega un importante papel en la regulación del apetito. En el hipotálamo, una estructura situada en el cerebro, se encuentra el centro del hambre y de la saciedad. Diversas sustancias de las mencionadas antes actúan sobre estos núcleos.
La sensación de saciedad también parece que, de alguna manera, está genéticamente determinada. Un estudio efectuado por científicos británicos ha puesto de manifiesto que el FTO, un gen que se relaciona con la obesidad, actúa inhibiendo la sensación de saciedad. Investigadores del University College y del King's College, de Londres, examinaron a 3.337 niños entre los 8 y 11 años para estudiar si los que eran portadores de la variante de alto riesgo del gen tenían el apetito alterado. Los resultados mostraron que el gen sí que actúa sobre el apetito, y que los niños con dos copias de la variante de alto riesgo tenían más dificultad para sentirse saciados después de comer.
ACTUAR SOBRE EL APETITO
Es indudable que los hábitos alimentarios están cambiando. Las sociedades del bienestar tienen a su disposición gran cantidad de comida, muy elaborada y de fácil preparación. Disponemos de poco tiempo y a menudo comemos rápidamente. Cada vez hay menos familias que comen juntas y más niños que lo hacen solos delante del televisor. Cada vez se hace más énfasis en la importancia de los hábitos alimentarios como una de las claves en la epidemia de obesidad, remarcando la importancia de trabajar para fomentar una alimentación saludable en los niños, como comer de forma lenta, mediante raciones adecuadas y en familia.
De la misma manera, la forma en que comemos está siendo una de las áreas clave en la investigación de la obesidad. También se están estudiando tratamientos que incorporen sustancias que favorezcan la sensación de saciedad. En este sentido se dirige una investigación británica, del Imperial College de Londres, para desarrollar un fármaco con una hormona saciante, el polipéptido pancreático. Su objetivo es elaborar un tipo de medicamento que pueda absorberse por la boca para poder introducirlo en un chicle.
Otra opción sería administrarlo a través de un inhalador nasal. Los primeros ensayos han mostrado resultados satisfactorios: dosis moderadas de esta hormona pueden reducir de un 15% a un 20% la cantidad de comida ingerida. Probablemente, el comer rápido es un hábito adquirido en la infancia que podría cambiarse, aunque no sea fácil.
Cómo comer despacio
Algunos pequeños consejos pueden ayudar a evitar comer de forma rápida hasta la saciedad:
1. No saltarse las comidas y hacer un pequeño tentempié a media mañana o a media tarde. Esto evita llegar a la mesa con mucha hambre.

2. Comer despacio y en ambientes tranquilos, sin distracciones, como la televisión.
3. Elegir alimentos que necesiten más tiempo de masticación, como ensaladas y verduras, en lugar de purés.
4. Esperar un poco entre la comida y el postre. En la mayoría de los casos, el postre ya no se toma porque aparece la sensación de saciedad.
ARTICULOS RELACIONADOS
Nuticion Emotiva: http://www.asesorianutricional.com.ar/nutricion-emotiva.htm
Minerales y Recomendaciones: http://www.asesorianutricional.com.ar/minerales.htm

sábado, 8 de noviembre de 2008

Las uvas ayudarían a disminuir la presión arterial

CHICAGO (Reuters) - Las uvas ayudaron a reducir la presión sanguínea y a mejorar la función cardíaca en ratas de laboratorio alimentadas con una dieta salada, informaron el miércoles investigadores de Estados Unidos.
Los resultados, publicados en Journal of Gerontology: Biological Sciences, permitirían ayudar a las personas con presión arterial elevada, indicaron los expertos.
"Estos hallazgos respaldan nuestra teoría de que algo en las uvas en sí tiene un impacto directo sobre el riesgo cardiovascular, más allá del impacto simple en la reducción de la presión arterial que ya sabemos que tiene una dieta rica en frutas y vegetales", indicó en un comunicado Mitchell Seymour, del Laboratorio de Investigación en Cardioprotección de la University of Michigan.
En un estudio patrocinado en parte por productores de uva de California, Seymour y sus colegas examinaron los efectos de las uvas comunes en ratas que desarrollaron hipertensión al ser alimentadas con una dieta salada.
Algunos de los roedores consumieron una dieta que contenía uvas negras, verdes y rosadas en polvo y una cantidad elevada de sal. Otros, fueron alimentados con uva en polvo y una dieta con bajo contenido de sal.
El polvo, que tenía los mismos nutrientes que las uvas frescas, le permitió a los científicos medir la ingesta de las ratas cuidadosamente.
Después de 18 semanas, los animales que comieron la dieta enriquecida con uvas presentaron una reducción de la presión arterial, mejor funcionamiento cardíaco, menos inflamación en sus cuerpos y menos signos de daño en el músculo cardíaco que las ratas que consumieron una dieta salada pero sin uvas.
"La consecuencia inevitable de hipertensión e insuficiencia cardíaca cambió con la adición de uva en polvo a la dieta elevada en sal", indicó en un comunicado el doctor Steven Bolling, de la University of Michigan, jefe del laboratorio.
Bolling dijo que cree que los flavonoides, químicos beneficiosos hallados en las uvas, el té verde, el cacao y los tomates, podrían tener un efecto en la presión sanguínea. Los flavonoides demostraron en estudios previos tener beneficios cardíacos.
Los productores suelen querer demostrar las ventajas de sus alimentos para la salud.
Estudios patrocinados por fabricantes de chocolate, almendras y nueces mostraron varios beneficios cardíacos, incluida la reducción de la inflamación en los vasos sanguíneos y del riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular
(ACV).
La uva en polvo constituyó alrededor del 3 por ciento de la dieta de las ratas. En los humanos, eso sería alrededor de nueve porciones de uva por día. Una porción tiene unas 15 uvas.
La hipertensión puede generar infartos, insuficiencia cardíaca, ACV y problemas renales.
(Editada en español por Ana Laura Mitidieri)
Publicado por Miguel Leopoldo para BOLETIN NOTI-SALUD el 10/29/2008

lunes, 3 de noviembre de 2008

Dieta que activa el gen de la longevidad

Una alimentación hipocalórica podría alargar la vida, según recientes investigaciones
Autor: Por MAITE ZUDAIRE
Fecha de publicación: 28 de octubre de 2008
http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/tendencias/2008/10/28/181046.php

En los últimos años, diversos centros de investigación persiguen conocer en profundidad el efecto de la dieta global o de nutrientes concretos sobre la prevención del envejecimiento celular. Numerosas investigaciones en animales (aunque no en humanos) asocian la restricción calórica a una mayor esperanza de vida, aunque no se conocen exactamente los mecanismos que lo provocan. Al hilo de este tema, científicos de la Universidad de Navarra han hecho pública una investigación en la que prueban una dieta que activa un tipo de enzimas, las sirtuinas, también conocidas como el gen de la longevidad.
La investigación ha comprobado en animales de experimentación que una dieta baja en calorías activa estas enzimas con la consiguiente disminución del estrés oxidativo celular -lo cual podría tener efectos positivos en el retraso del envejecimiento- y del desarrollo de enfermedades degenerativas. No obstante, por el momento los datos no son extrapolables a humanos.

Menos calorías, más vida
La reducción de la ingesta de alimentos extiende la vida útil en una amplia gama de especies
Está demostrado que una dieta baja en calorías tiene efectos beneficiosos en varios biomarcadores del envejecimiento, como puede ser la disminución de la sensibilidad a la insulina, un elemento precursor de la diabetes que se asocia a la edad. En cuanto a la capacidad de la dieta para frenar el envejecimiento, se sabe que un factor importante en la edad relacionado con la disminución de las funciones corporales es la acumulación de "daño oxidativo" en el organismo por acción de los radicales libres sobre las proteínas, las grasas y el ADN.
Una de las formas orgánicas de producción de radicales libres tiene lugar cuando los alimentos se convierten en energía en las estructuras celulares llamadas mitocondrias. Se está estudiando a fondo la teoría de cómo la restricción calórica retrasa el envejecimiento al reducir la formación de radicales libres en las mitocondrias. Es bien sabido que la reducción de la ingesta de alimentos (restricción calórica) extiende la vida útil en una amplia gama de especies. Al parecer, las enzimas implicadas en este proceso de protección son las sirtuinas (SIR2, SIRT1 en los mamíferos). Estas enzimas regulan el silenciamiento de los genes, la reparación del ADN, además del envejecimiento y la regulación de muerte celular programada.
Desde hace unos años, son diversos los centros de investigación que persiguen conocer con más detalle el efecto de la dieta sobre las sirtuinas, lo que ayudaría al desarrollo de nuevas terapias para regular trastornos metabólicos y luchar contra las enfermedades degenerativas.
Una de las investigaciones más recientes es la llevada a cabo por científicos del Departamento de Ciencias de la Nutrición, Fisiología y Toxicología de la Universidad de Navarra, que fue publicada el pasado septiembre en "European Journal of Clinical Investigation". Los investigadores comprobaron en animales de experimentación que la alimentación baja en calorías afecta directamente a las sirtuinas, provoca su activación y la consiguiente pérdida de peso y disminución del estrés oxidativo celular. Según los investigadores, el estudio de las sirtuinas "serviría para saber los efectos de la nutrición hipocalórica en enfermos con obesidad", además de proponer una herramienta para la aplicación de posibles activadores de estas enzimas (en enfermedades causadas por muerte de neuronas como el Alzheimer o el Parkinson, por ejemplo).
Estudio en humanos
Los investigadores del Centro Pennington de Investigación Biomédica de Louisiana (EE.UU.) comprobaron en humanos (jóvenes sin obesidad pero con sobrepeso) el efecto de la dieta hipocalórica en la activación de las sirtuinas. El estudio se llevó a cabo para examinar la respuesta de la mitocondria de las células musculares a la restricción calórica sola o en combinación con ejercicio en 36 jóvenes con sobrepeso. En esta investigación, el grupo control consumió el cien por cien de las necesidades de energía; al grupo CR se le aplicó el 25% de restricción calórica, y al tercer grupo (CREX) se le redujo un 12,5% las calorías de la dieta y se le aumentó un 12,5% el gasto energético por medio del ejercicio. Los participantes de los grupos CR y CREX aumentaron la expresión de genes que codifican proteínas implicadas en la función protectora mitocondrial, entre ellas las sirtuinas (SIRT1), que disminuyen el consumo celular de oxígeno y el daño de ADN provocado por los radicales libres.
Estos resultados indican que en un corto plazo (seis meses de duración) el déficit de calorías, ya sea alcanzado por la dieta o por medio de dieta y ejercicio, mejora la eficiencia de función mitocondrial en las personas al igual que sucede en los roedores, lo que podría tener efectos potenciales para frenar el envejecimiento y aumentar la longevidad en los seres humanos. Sin embargo, la duración del estudio es muy pequeña, seis meses, y, por tanto, no ofrece evidencia directa. Según los investigadores, a pesar de los indicios de que la restricción calórica puede tener efectos similares en las personas tal y como sucede en los roedores, se han producido muy pocos estudios controlados en personas sanas.
También se desconoce si un déficit energético producido por el aumento de la actividad física tiene los mismos efectos protectores que la restricción calórica. Tampoco está claro cómo la restricción de calorías altera la función mitocondrial. La evaluación completa de los efectos a largo plazo de reducción de la ingesta de energía es el objetivo del Proyecto CALERIE que se está llevando a cabo en Estados Unidos, y en el que participa el Centro Pennington de Investigación Biomédica. En este estudio, los investigadores han puesto a prueba la hipótesis de que a corto plazo el déficit calórico (con o sin ejercicio) aumenta la eficiencia de las mitocondrias en las células musculares humanas, y se está a la espera de los resultados.
ACTIVAR LAS SIRTUINAS CON ANTIOXIDANTES
Numerosas investigaciones se están centrando en conocer cómo se activan las sirtuinas por su papel relevante en el envejecimiento celular. En este sentido, han surgido estudios que prueban que sustancias como el resveratrol, antioxidante natural presente en la piel de la uva negra, el vino tinto o las nueces, podría sustituir los efectos de la dieta hipocalórica a la hora de activar las sirtuinas. Así lo confirma una revisión llevada a cabo por investigadores de la Unidad de Farmacología y Farmacognosia y del Instituto de Biomedicina (IBUB), de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona. Al parecer, el resveratrol es capaz de modular también la actividad de las sirtuinas, activándolas, lo que podría ser interesante en la terapéutica de enfermedades derivadas del envejecimiento cerebral como el Alzheimer o el Parkinson.
PROYECTO CALERIE
Varios estudios han demostrado que la restricción crónica de calorías aumenta la vida media en los animales y retrasa la aparición y el desarrollo de enfermedades relacionadas con el envejecimiento asociado a la edad. El fin último de diversas y recientes investigaciones es conocer en humanos la "Evaluación completa de los efectos a largo plazo de la reducción de la ingesta de energía". Esta es la traducción de Comprehensive Assessment of Long-term Effects of Reducing Intake of Energy), un proyecto financiado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIA, sus siglas en inglés) del Instituto Nacional de Salud estadounidense.
Con esta ambiciosa investigación se pretenden analizar los efectos de dos años de restricción de alimentos (una reducción del 25% de calorías respecto a las necesidades energéticas individuales) en condiciones normales en individuos sanos con peso normal y/o con sobrepeso; la reducción del riesgo de enfermedades, y la desaceleración del proceso de envejecimiento.
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martes, 14 de octubre de 2008

Alimentación y Alzheimer

La pérdida de peso y la desnutrición son habituales entre estos enfermos, y se asocia a un aumento de la morbilidad y la mortalidad
Autor: Por ELENA PIÑEIRO / MAITE ZUDAIRE


Autor: Por ELENA PIÑEIRO / MAITE ZUDAIRE
Fecha de publicación: 10 de octubre de 2008
http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/enfermedad/2008/10/10/180604.php

El Alzheimer ya afecta en nuestro país a cerca de 3,5 millones de personas, y el número crece cada año. Por eso, el reto común de asociaciones, investigadores y familias que cuidan de los enfermos es el de contribuir a mejorar su calidad de vida. En este contexto, la alimentación juega un papel relevante, ya que la pérdida de peso y la desnutrición son habituales y se asocian a un aumento de la morbilidad y la mortalidad.
Los problemas inherentes a la enfermedad, como son la pérdida de la independencia, la dificultad para orientarse, los desórdenes en el comportamiento alimentario y la deambulación frecuente, influyen en el adelgazamiento, que se incrementa con severidad a medida que va pasando el tiempo y el mal va progresando. La información sobre el manejo dietético y los problemas nutricionales es fundamental para los profesionales de la salud y las familias.
La cruda realidad alimentaria
A pesar de que no hay evidencias que demuestren una relación inseparable, sí suele asociarse la desnutrición a las personas con Alzheimer
En los "Cuadernos del Cuidador", editados por la Fundación Alzheimer España, se hace una descripción muy clara y sencilla de cómo el deterioro de la memoria y del juicio pueden interferir en la vida alimentaria. No hay evidencias científicas sólidas que vinculen los factores nutricionales a la causa de la enfermedad de Alzheimer, pero la desnutrición y la pérdida de peso son compañeras frecuentes de las personas que la padecen.
Según los autores de este documento, se llega a la malnutrición-desnutrición por diversas razones; la pérdida de memoria influye hasta el punto de olvidar cosas tan básicas como hacer la compra, almacenar los alimentos en la despensa o en la nevera y cocinar. Se dan cambios tan sutiles en los primeros estadios que ni siquiera la familia se da cuenta de que la persona con Alzheimer no se está alimentando bien. El olvido de las preferencias alimenticias, y parece ser que hasta de los gustos, y la dificultad en percibir los aromas y saborear un buen plato son algunas de las causas por las que se pierde el apetito y se come menos.
La atrofia de ciertas regiones cerebrales implicadas en la regulación de la conducta alimentaria podría estar relacionada con la pérdida de peso severa y la deficiencia de nutrientes -entre ellos las vitaminas B1, B9 y B12, y proteínas como la albúmina-, derivada de la mala alimentación, que, a su vez, incrementa el deterioro cognoscitivo.
Con el progreso de la enfermedad, aparecen la deambulación, la agitación y la intranquilidad, responsables de un gasto calórico hasta de 1.600 kilocalorías más de lo habitual para las características físicas del individuo. Si se come menos y se gasta más, el resultado es fácil de predecir; se favorece la pérdida de peso que puede ser la antesala de infecciones, enfermedades oportunistas y complicaciones de salud, que lo único que hacen es ensombrecer una calidad de vida de por sí ya muy reducida.
Actitudes y aprendizajes prácticos
La Fundació Institut Català de l'Envelliment (Fundación Instituto Catalán de Envejecimiento) ha editado una pequeña guía práctica, "Alimentación y Alzheimer", que informa de manera amena y muy próxima sobre el manejo de los problemas nutricionales, el aporte de la ayuda necesaria a la hora de alimentarse y el remedio a trastornos asociados a la enfermedad, como son la disfagia o dificultad para tragar y la anorexia, entendida como pérdida de apetito.
Según Manuel Velasco Suárez, del Laboratorio de Nutrición del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, de México, "la anorexia puede darse en estadios avanzados de la enfermedad y asociarse con la pérdida de peso y con la toma de medicamentos como los opioides". Por otro lado, "la disfagia se ha reconocido como una causa de muerte inmediata en el 33% de los pacientes afectados por Alzheimer", añade. Por este motivo, es fundamental entender el nexo tan importante entre la enfermedad y la alimentación y, consecuentemente, ofrecer toda la información posible a las personas responsables de los enfermos.
Olvidarse de uno de los cuidados fundamentales hacia uno mismo, como es el de alimentarse, comporta todo un abanico de aspectos que se deben tener en cuenta. Según los autores de la guía "Alimentación y Alzheimer", Antoni Salvà y Joan Carles Rovira, conviene antes que nada evaluar hasta qué punto la persona puede prepararse su propia comida.
Menús adaptados
Es muy útil elaborar una lista semanal de menús tipo equilibrados y variados y organizar la lista de la compra y su posterior almacenamiento. En esta tarea, la ayuda de la "Guía Alimentación según la edad y el tipo de trabajo", editada por CONSUMER EROSKI, puede ser de gran utilidad. La atención más especial se debe dirigir al estado de conservación de los alimentos, a la utilización de los objetos cortantes y afilados y, sobre todo, a que las instalaciones de la cocina sean seguras.
Cuando ya se han olvidado ejecuciones de actividades relacionadas con la comida tan elementales como el uso de los cubiertos, hay soluciones sencillas que pueden ayudar a ralentizar la pérdida de facultades. Las comidas familiares ayudan a que el enfermo se sienta reconocido y pueden facilitar un mejor uso de la vajilla por imitación. También resultan muy útiles en estos casos los cubiertos adaptados, los platos irrompibles y los vasos antivuelco. Además, se pueden cocinar alimentos que la persona pueda comer con la mano, como por ejemplo croquetas, emparedados, sándwiches, empanadillas o barritas de pescado, entre otros.
Al margen de las pequeñas y prácticas soluciones a cada problema, uno de los puntales en la ayuda a los enfermos es una conducta flexible por parte de los cuidadores. Los trastornos del comportamiento alimentario hacen de quienes padecen Alzheimer personas completamente dependientes y, por eso, el respeto a su nuevo ritmo de vida y las acciones encaminadas a preservar al máximo su independencia y dignidad son la base de la relación.
LIPIDIDIET: últimos avances en nutrición y Alzheimer
El proyecto europeo LIPIDIDIET estudia el rol de los lípidos aportados por la alimentación en la prevención y tratamiento o, por el contrario, en la aceleración del Alzheimer. Aunque las dietas con un alto contenido de grasas han sido identificadas como un factor de riesgo para el Alzheimer, también se ha demostrado que la ingestión de una dosis específica de lípidos es fundamental para la prevención de esta enfermedad.
El aporte suficiente de ácidos grasos esenciales, de ácidos grasos omega 3 (DHA y EPA) y ciertas vitaminas (B1, B6, B12) mantiene la integridad estructural y funcional de las neuronas, células especializadas del sistema nervioso. Varias líneas de investigación sugieren que los ácidos grasos omega 3, en concreto, pueden desempeñar un papel relevante en la fisiopatología, la terapia o la prevención de esta enfermedad. Esto abre camino al desarrollo de productos funcionales o de complementos nutricionales que pueden servir de apoyo nutricional para preservar la función cognitiva.

Restricción calórica

Otro de los aspectos interesantes que rodea el nexo entre esta enfermedad y la alimentación es el planteamiento de cómo afecta el tipo de dieta a su aparición y desarrollo. Investigadores de la Facultad de Medicina Monte Sinaí de la ciudad de Nueva York han informado en un estudio, publicado en el Journal of Neurochemistry, que una dieta hipocalórica restringida en hidratos de carbono podría ayudar a prevenir el Alzheimer gracias a la disminución de la formación de la capa de péptidos beta-amiloides, sustancias presentes en mayor cantidad en el cerebro de las personas que padecen esta enfermedad. La disminución de calorías de la dieta podría incrementar la expresión de una proteína llamada SIRT1, que se sabe afecta positivamente al envejecimiento y que en esta investigación, con primates, está inversamente relacionada con los péptidos beta-amiloides en el cerebro. Según Giulio Pasinetti, el director de la investigación, con este trabajo se abre una puerta a que otros investigadores indaguen más profundamente sobre esta valiosa aproximación a las causas de la enfermedad, con el objetivo de aclarar los mecanismos biológicos que la rodean.

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