La comida constituye una importante fuente de gases contaminantes
La producción, transporte y venta de los alimentos que consume una persona genera casi el doble de CO2 que su automóvil
Noticias de Ciencia/Salud La Nacion.- Domigo 12 de octubre 2008
Por Bijal Trivedi De New Scientist
LONDRES.- Puede sorprender saber que nuestras dietas generan casi el doble de emisiones de gases del llamado efecto invernadero que las producidas por los automóviles. Un estudio reciente sugirió que, en promedio, los alimentos generan 8,1 toneladas de emisiones de dióxido de carbono (CO2) o de CO2 eq (medida que incorpora otros gases nocivos producidos junto al CO2). Eso significa casi el doble de las 4,4 toneladas de CO2 eq emitidas por el típico kilometraje anual en los Estados Unidos.
Como las emisiones de estos gases atraen cada vez más críticas, se ha urgido a que se calculen las emisiones de cientos de productos y procesos de manufactura, de manera que los consumidores podamos realizar elecciones alimentarias menos perjudiciales para el medio ambiente.
En el Reino Unido, algunos supermercados ya han comenzado programas piloto para etiquetar alimentos que indiquen los rastros de carbono que producen. Un productor de papas fritas está etiquetando algunas líneas con su CO2 eq: cada paquete de 34,5 gramos que sale de la fábrica es responsable de 75 gramos de CO2 eq.
El Carbon Trust, en Londres, está trabajando en un sistema estándar para que las compañías puedan seguir para rastrear el CO2 eq de cualquier producto.
Entonces, ¿cómo se calcula el rastro de CO2 eq de su estómago? Está lejos de ser simple. Para comenzar, se debe analizar la cantidad de energía utilizada de la granja al tenedor, para medir su contribución al gas invernadero. Así, un alimento producido utilizando viento o energía solar generará menos emisiones que los que se basaron en gas o carbón.
Para la carne o los productos lácteos también se deben considerar las emisiones de metano y óxido nitroso, dos potentes gases con efecto invernadero.
El total de emisiones de un alimento depende en gran medida de dónde proviene y de cómo fue transformado en su cena a partir de la materia prima. Esto incluye los gases generados por labrar la tierra, siembra de cultivos, por pesticidas y fertilizantes, por la cosecha y el traslado a las plantas procesadoras, al igual que la electricidad para limpieza, procesamiento y embalaje de los alimentos, y luego por el transporte a los comercios.
Finalmente, se debe considerar el desmonte de bosques para el pastoreo o cultivo. Los cálculos se han vuelto "endiabladamente complicados", dijo Astrid Scholz, economista ecológica de Ecotrust, gabinete de estrategia con sede en Portland, Oregón.
La vida sin un bife
"Pasar de la dieta habitual norteameicana a una dieta vegetariana podría disminuir las emisiones en 1,5 toneladas de CO2 eq por persona", dijo Scholz. Si uno puede enfrentar la vida sin un bife, pronto podría haber un sustituto de carne que también podría disminuir considerablemente las emisiones de CO2 eq: la carne in vitro.
Christopher Weber, de la Universidad Carnegie Mellon, estudió si los vegetarianos ingerían suficiente cantidad de nutrientes. "Las dietas a base de hortalizas son seguras y acaso nutricionalmente superiores a las mixtas que sacan gran parte de sus calorías de los animales", concluyó.
El mensaje es claro: se puede acceder a un bife de vez en cuando, pero la salud de nuestro planeta sería mejor si redujéramos el consumo de carne.
Cuando se trata de alimentos que tienen el mayor potencial de calentamiento terrestre, los productos con carne roja se encuentran entre los peores. La cría de ganado es responsable del 18% de las emisiones invernadero causadas por el hombre: el 9% de todo el CO2, del 35 al 40% del metano y el 65% del óxido nitroso.
Los rumiantes no sólo exhalan CO2 como nosotros, sino que también producen metano. ¿Puede la dieta de los animales marcar una diferencia? El bife de los alimentados con pastos frecuentemente se comercia como más limpio y más verde que el de los alimentados con granos porque las vacas no consumen cultivos de alta energía.
Sin embargo, esto confunde, según Emias Kebreab de la Universidad de Manitoba en Winnipeg. Kebreab desarrolló un modelo por computadora del sistema digestivo de la vaca y estudió si eran los granos o el pasto los que producían más metano, y encontró que las vacas alimentadas con pasto producían, en realidad, más metano que las alimentadas con granos.
Afortunadamente, parece estar surgiendo una alternativa notable: eliminar el animal del proceso de producción por completo y, en cambio, cultivar carne en una cuba. "Con la carne in vitro, no hay que sostener al cuerpo", afirma Matheny.
La carne in vitro ha sido desarrollada durante décadas, pero sólo recientemente ha comenzado a ser vista como una alternativa viable a la cría de ganado. En el primer simposio de carne in vitro llevado a cabo en el Instituto Noruego de Investigación de Alimentos, cerca de Oslo, en abril, Stig William Omholt, de la Universidad de Noruega, sugirió que la producción en gran escala de carne in vitro podría aplicarse hoy a alrededor de 3400 euros la tonelada, lo que la hace competitiva con la proveniente de granjas.
En un escenario, la carne sería cultivada a partir de células madre del muslo de las vacas, cerdos y ovejas. Las células se unirían a pequeñas esferas o a andamios 3D y luego serían cultivadas en un caldo nutriente hasta que los racimos de células de músculo fueran lo suficientemente grandes para ser cosechadas.
La primera carne de "probeta" que llegará al mercado posiblemente sea para hamburguesas, salchichas, nuggets de pollo y otros productos con carnes picadas. Si bien la carne in vitro no estará libre de gases invernadero, las emisiones serán mucho menores. No habrá emisiones de metano de los animales ni de los fertilizantes ni por deforestación ni degradación por pasturas.
Orgánico vs. convencional
A pesar de que la etiqueta de orgánico comenzó como una marca de estándares de granja, para mucha gente significa que es adecuado para el ambiente y que también implica bajas emisiones de CO2, pero ¿es realmente así?
Nathan Pelletier, de la Universidad Dalhousie, comparó las emisiones del cultivo orgánico de maíz, trigo, soja y canola, con el convencional. Encontró que los cultivos orgánicos tienen rastros de carbono mucho menores y consumen sólo el 39% de energía y producen sólo el 77% de gases invernadero, comparados con los no orgánicos. La razón, según Pelletier, es que se elimina el fertilizante con nitrógeno del proceso de cultivo.
Los fertilizantes son responsables del 1% del consumo total mundial de energía. Sin embargo, la comparación no es tan sencilla en todos los alimentos. Para las hortalizas y las frutas, es casi imposible comparar los cultivos orgánicos con los convencionales sin saber exactamente cómo y dónde fueron cultivados.
Pelletier agregó: "Tiene mucho que ver con el contexto". Seguramente, lo orgánico no siempre significa menores emisiones. Las aves orgánicas, por ejemplo, requieren un 10% más de energía que las de granja, ya que éstas son criadas en lugares donde casi no pueden moverse y gran parte de su energía alimentaria se convierte en proteína. Traducción: María Elena Rey
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domingo, 12 de octubre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
Estilo de vida saludable eleva nivel enzima beneficiosa
martes 16 de septiembre de 2008
Por Will Dunham
WASHINGTON (Reuters) - Realizar cambios en el estilo de vida, como mejorar la alimentación y hacer más ejercicio, puede aumentar los niveles corporales de una enzima relacionada íntimamente con el control del proceso de envejecimiento, informaron investigadores estadounidenses.
El pequeño estudio incluyó a 30 hombres con bajo riesgo de desarrollar cáncer de próstata que se sometieron durante tres meses a cambios en el estilo de vida. Los participantes presentaron niveles sanguíneos de la enzima telomerasa un 29 por ciento más altos después del período de intervención.
La telomerasa sujeta y prolonga las partes de los cromosomas conocidas como telómeros, que controlan la longevidad y son importantes también para el mantenimiento de las células del sistema inmune.
La investigación publicada en la revista Lancet Oncology fue dirigida por el doctor Dean Ornish, jefe del Instituto de Investigación en Medicina Preventiva en Sausalito, California, y conocido promotor de los cambios en el estilo de vida para mejorar la salud.
Las modificaciones en los hábitos incluyen una alimentación rica en frutas, vegetales, cereales, legumbres y productos de la soja, además de la realización de ejercicio moderado, como caminar media hora al día, sumado a una hora de meditación diaria.
"Este es el primer estudio que demuestra que cualquier acción puede aumentar la telomerasa. Si se tratara de un nuevo medicamento, sería uno (de ventas) multimillonarias. Pero esto es algo que las personas pueden hacer gratuitamente," dijo Ornish durante una entrevista telefónica.
El achicamiento de los telómeros es considerado un indicador de riesgo de enfermedad y muerte prematura en algunos tipos de cáncer, como el de mama, próstata, colon y pulmón.
Hallazgos previos en el mismo grupo de hombres demostraron que los pacientes experimentaban cambios drásticos a nivel genético.
Como se esperaba, los participantes bajaron de peso, disminuyeron su presión arterial y mostraron otras mejoras en la salud luego de los tres meses de cambios en el estilo de vida.
Los pacientes también presentaron cambios en unos 500 genes. La actividad de los genes que previenen enfermedades aumentó, mientras que la de aquellos que promueven las dolencias, como el cáncer prostático y mamario, se redujo, finalizaron los autores.
(Editada en español por Ana Laura Mitidieri) --
Fuente: http://www.longevidad-saludable.com/2008/09/estilo-de-vida-saludable-eleva-nivel.html
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La telomerasa sujeta y prolonga las partes de los cromosomas conocidas como telómeros, que controlan la longevidad y son importantes también para el mantenimiento de las células del sistema inmune.
La investigación publicada en la revista Lancet Oncology fue dirigida por el doctor Dean Ornish, jefe del Instituto de Investigación en Medicina Preventiva en Sausalito, California, y conocido promotor de los cambios en el estilo de vida para mejorar la salud.
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"Este es el primer estudio que demuestra que cualquier acción puede aumentar la telomerasa. Si se tratara de un nuevo medicamento, sería uno (de ventas) multimillonarias. Pero esto es algo que las personas pueden hacer gratuitamente," dijo Ornish durante una entrevista telefónica.
El achicamiento de los telómeros es considerado un indicador de riesgo de enfermedad y muerte prematura en algunos tipos de cáncer, como el de mama, próstata, colon y pulmón.
Hallazgos previos en el mismo grupo de hombres demostraron que los pacientes experimentaban cambios drásticos a nivel genético.
Como se esperaba, los participantes bajaron de peso, disminuyeron su presión arterial y mostraron otras mejoras en la salud luego de los tres meses de cambios en el estilo de vida.
Los pacientes también presentaron cambios en unos 500 genes. La actividad de los genes que previenen enfermedades aumentó, mientras que la de aquellos que promueven las dolencias, como el cáncer prostático y mamario, se redujo, finalizaron los autores.
(Editada en español por Ana Laura Mitidieri) --
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viernes, 19 de septiembre de 2008
Que es la tanorexia
"La obsesión por estar bronceado todo el año puede obedecer a un trastorno psíquico"
Ferran Martínez, psicólogo del ISEP Clínic
Tomar el sol puede convertirse en una peligrosa adicción. Conocida como tanorexia, está considerada un trastorno psicológico que puede conducir a graves problemas dermatológicos, como al envejecimiento prematuro del rostro. Las personas que la sufren están muy morenas, pero cuando se miran al espejo no se ven bronceadas. La razón es que sufren un trastorno dismórfico corporal, como les sucede a las personas que sufren trastornos alimentarios como la anorexia y la bulimia, según explica el psicólogo y coordinador del Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) en Castellón, Ferran Martínez.
Autor: Por CLARA BASSI
Fecha de publicación: 16 de septiembre de 2008
¿Qué es la tanorexia?
La tanorexia es la adicción u obsesión por estar bronceado todo el año. Las personas que la sufren se miran al espejo, no se gustan, y quieren mantener ese bronceado todo el año. Además, aunque estén muy bronceadas, no se ven lo suficientemente morenas. Por eso, se dedican a exponerse al sol todos los días, en la playa o acudiendo a un solarium dos o tres veces a la semana o tomando rayos UVA para mantener el color. Esta adicción por el bronceado provoca malestar, irritación, ansiedad e, incluso, síndrome de abstinencia, ya que si no toman el sol se ven mal. Llegan a estar tan irritadas que pueden perder los nervios y sufrir dolores musculares. Esto no es lo mismo que tomar baños de sol de forma normal; estar bronceados nos gusta a todos.
¿Se puede considerar una enfermedad como la anorexia o la bulimia?
Sí, se puede considerar un trastorno dismórfico corporal. Estas personas no están a gusto con su imagen. Las partes que no gustan siempre se ven más grandes, tanto si es la nariz, la barriga o un insidioso grano. Y, evidentemente, esto se hace más patente en la anorexia. Tienen un problema de autoestima y de imagen corporal.
¿Entonces es más un trastorno psíquico que no físico?
Sí, aunque las consecuencias son físicas. Estos individuos suelen terminar acudiendo al dermatólogo por determinados problemas en la piel y muchas arrugas que, además, les ponen sobre aviso de la mayor probabilidad de desarrollar melanoma. Pero, detrás, siempre se halla un trastorno psicológico.
¿Cuántas horas al día o a la semana hay que tomar el sol o los rayos UVA para considerar que una persona tiene esta adicción? ¿Cuándo se enciende la señal de alarma?
La señal de alarma, contando las horas de exposición al sol es difícil de calcular, depende de cada persona. Pero se puede decir que son personas que cada media hora libre que tienen se dedican a tomar el sol, sea donde sea e, incluso, tienen un aparato de rayos UVA en casa. En estos casos es fácil sospechar que se está ante una obsesión por ponerse moreno. Pero es muy difícil cuantificar a partir de qué momento una persona tiene esta adicción. Los sujetos tanoréxicos se exponen tres o cuatro veces a rayos UVA durante la semana o toman el sol a diario entre dos horas y tres horas.
¿Suele afectar a más mujeres que a hombres?
"La tanorexia es un trastorno psíquico que puede conducir a lesiones graves en la piel, como cáncer"
Este tipo de trastorno dismórfico corporal suele afectar por igual, aunque en la clínica observamos más mujeres, quizás porque están más interesadas por la estética. Por cada hombre que consulta por tanorexia, tenemos tres mujeres con este problema. De momento, no hay excesivas consultas por este trastorno ya que todavía no existe conciencia de que es un problema de salud, a menos de que se haya acudido al dermatólogo por problemas cutáneos y éste haya visto que la persona tiene tanorexia.
¿Es más típico en las zonas de costa que en las de interior?
Sí, se ve más en las zonas de costa, pero también las grandes capitales como Madrid o París, donde la gente acude a las terrazas o solariums y se expone al sol, o toma rayos UVA. Igual que en las zonas de costa, en las grandes ciudades la gente quiere estar bronceada, por que es signo de bienestar, de haberse ido de vacaciones o a esquiar. Además, lucir un color broceado favorece. De la misma manera, es lo que aparece en publicidad: modelos, futbolistas o famosos lucen un estético bronceado.
¿En qué consiste el tratamiento de las personas con tanorexia?
El tratamiento es similar al de un problema de anorexia: se trabaja la baja autoestima y la imagen corporal para que las personas afectadas integren que su valor personal no depende del color de la piel. También se incide en la prevención de la respuesta, no se permite tomar el sol ni exponerse a los rayos UVA.
¿Tomar el sol se prohíbe para siempre?
De momento, hasta que la persona llegue a tener un control sobre la adicción. No se les permite tomar el sol, por lo menos sola; debe ir acompañada de un allegado, en pareja o con familiares. También se incide en programas de relajación para controlar la ansiedad que produce no poder tomar el sol y los pensamientos negativos. A medida que recupera la autoestima, el paciente comenzará a sentirse mejor y dejará de tomarlo.
¿Cuánto dura el tratamiento?
Depende de cada caso. Nosotros aplicamos sesiones quincenales de psicoterapia de una hora. Hay quienes con tres meses de tratamiento tienen suficiente, otros pacientes precisan seis meses y hasta un año.
¿Y también los debe tratar el dermatólogo?
En los casos graves, en los que ya hay signos en la piel, sí. Algunas personas tanoréxicas jóvenes están en una franja de edad en la que no tienen lesiones importantes, pero por encima de los 30, 35 y 40 años, sí les recomendamos que se hagan una revisión visitando al especialista para descartar enfermedades dermatológicas.
Entiendo, entonces, que la tanorexia es un problema de personas con la tez blanca.
Sí, la tanorexia propiamente dicha está centrada en personas con piel blanca, caucásica. Pero hay una variante de tanorexia, a la que todavía no se le ha puesto nombre, que es la de las personas afroamericanas que quieren decolorarse, como el caso del cantante Michael Jackson -la piel blanca se asocia a más prestigio social. Es la tanorexia a la inversa.
¿El trastorno de la tanorexia se asocia a otros trastornos psicológicos?
Sí, puede estar asociado a trastornos alimentarios, como la anorexia, o a hipocondrías. Lo que también sucede es que hay personas en las que este trastorno puede derivar en otro.
REINCIDENTES Y AUMENTO DE CASOS
Desde siempre se han detectado personas adictas a tomar el sol, en la playa o con rayos UVA. Pero en los últimos años, los casos de afectados por esta obsesión ha ido creciendo. "Los centros de solarium y de aparatos de rayos UVA sacaron ofertas de tickets para sesiones de bronceado ya hace siete años, y esto se ha notado con un aumento de casos de tanorexia", explica Ferran Martínez. Esta misma tendencia al alza ha propiciado que se le pusiera nombre a la obsesión. De modo que el término tanorexia surge del inglés "tan", que significa broncearse o ponerse moreno, y "orexis", del griego, que quiere decir apetecer o apetito.
La tendencia al aumento no es el único problema relacionado con la tanorexia que observan los psicólogos. A ella se suman las recaídas que pueden producirse, como ocurre en cualquier otra adicción. Hay dificultades en la vida, situaciones estresantes o hechos traumáticos que pueden favorecerlas, comenta Martínez. No obstante, cuando se producen no todo son malas noticias, según Martínez, "es más fácil hacerles frente".
De nuevo, el objetivo es conseguir que los pacientes restrinjan el tiempo que toman el sol o que van al solarium. Y, con este fin, se les ofrecen consejos para esta segunda fase y se vuelve a trabajar en el refuerzo de la autoestima y las ideas que tienen de su persona, para que aprendan a estar bien consigo mismos.
Fuente http://www.consumer.es/web/es/salud/problemas_de_salud/2008/09/16/180041.php
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http://www.asesorianutricional.com.ar/articulos-33.htm
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Autor: Por CLARA BASSI
Fecha de publicación: 16 de septiembre de 2008
¿Qué es la tanorexia?
La tanorexia es la adicción u obsesión por estar bronceado todo el año. Las personas que la sufren se miran al espejo, no se gustan, y quieren mantener ese bronceado todo el año. Además, aunque estén muy bronceadas, no se ven lo suficientemente morenas. Por eso, se dedican a exponerse al sol todos los días, en la playa o acudiendo a un solarium dos o tres veces a la semana o tomando rayos UVA para mantener el color. Esta adicción por el bronceado provoca malestar, irritación, ansiedad e, incluso, síndrome de abstinencia, ya que si no toman el sol se ven mal. Llegan a estar tan irritadas que pueden perder los nervios y sufrir dolores musculares. Esto no es lo mismo que tomar baños de sol de forma normal; estar bronceados nos gusta a todos.
¿Se puede considerar una enfermedad como la anorexia o la bulimia?
Sí, se puede considerar un trastorno dismórfico corporal. Estas personas no están a gusto con su imagen. Las partes que no gustan siempre se ven más grandes, tanto si es la nariz, la barriga o un insidioso grano. Y, evidentemente, esto se hace más patente en la anorexia. Tienen un problema de autoestima y de imagen corporal.
¿Entonces es más un trastorno psíquico que no físico?
Sí, aunque las consecuencias son físicas. Estos individuos suelen terminar acudiendo al dermatólogo por determinados problemas en la piel y muchas arrugas que, además, les ponen sobre aviso de la mayor probabilidad de desarrollar melanoma. Pero, detrás, siempre se halla un trastorno psicológico.
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La señal de alarma, contando las horas de exposición al sol es difícil de calcular, depende de cada persona. Pero se puede decir que son personas que cada media hora libre que tienen se dedican a tomar el sol, sea donde sea e, incluso, tienen un aparato de rayos UVA en casa. En estos casos es fácil sospechar que se está ante una obsesión por ponerse moreno. Pero es muy difícil cuantificar a partir de qué momento una persona tiene esta adicción. Los sujetos tanoréxicos se exponen tres o cuatro veces a rayos UVA durante la semana o toman el sol a diario entre dos horas y tres horas.
¿Suele afectar a más mujeres que a hombres?
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Este tipo de trastorno dismórfico corporal suele afectar por igual, aunque en la clínica observamos más mujeres, quizás porque están más interesadas por la estética. Por cada hombre que consulta por tanorexia, tenemos tres mujeres con este problema. De momento, no hay excesivas consultas por este trastorno ya que todavía no existe conciencia de que es un problema de salud, a menos de que se haya acudido al dermatólogo por problemas cutáneos y éste haya visto que la persona tiene tanorexia.
¿Es más típico en las zonas de costa que en las de interior?
Sí, se ve más en las zonas de costa, pero también las grandes capitales como Madrid o París, donde la gente acude a las terrazas o solariums y se expone al sol, o toma rayos UVA. Igual que en las zonas de costa, en las grandes ciudades la gente quiere estar bronceada, por que es signo de bienestar, de haberse ido de vacaciones o a esquiar. Además, lucir un color broceado favorece. De la misma manera, es lo que aparece en publicidad: modelos, futbolistas o famosos lucen un estético bronceado.
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El tratamiento es similar al de un problema de anorexia: se trabaja la baja autoestima y la imagen corporal para que las personas afectadas integren que su valor personal no depende del color de la piel. También se incide en la prevención de la respuesta, no se permite tomar el sol ni exponerse a los rayos UVA.
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De momento, hasta que la persona llegue a tener un control sobre la adicción. No se les permite tomar el sol, por lo menos sola; debe ir acompañada de un allegado, en pareja o con familiares. También se incide en programas de relajación para controlar la ansiedad que produce no poder tomar el sol y los pensamientos negativos. A medida que recupera la autoestima, el paciente comenzará a sentirse mejor y dejará de tomarlo.
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Depende de cada caso. Nosotros aplicamos sesiones quincenales de psicoterapia de una hora. Hay quienes con tres meses de tratamiento tienen suficiente, otros pacientes precisan seis meses y hasta un año.
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En los casos graves, en los que ya hay signos en la piel, sí. Algunas personas tanoréxicas jóvenes están en una franja de edad en la que no tienen lesiones importantes, pero por encima de los 30, 35 y 40 años, sí les recomendamos que se hagan una revisión visitando al especialista para descartar enfermedades dermatológicas.
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Sí, la tanorexia propiamente dicha está centrada en personas con piel blanca, caucásica. Pero hay una variante de tanorexia, a la que todavía no se le ha puesto nombre, que es la de las personas afroamericanas que quieren decolorarse, como el caso del cantante Michael Jackson -la piel blanca se asocia a más prestigio social. Es la tanorexia a la inversa.
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Sí, puede estar asociado a trastornos alimentarios, como la anorexia, o a hipocondrías. Lo que también sucede es que hay personas en las que este trastorno puede derivar en otro.
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De nuevo, el objetivo es conseguir que los pacientes restrinjan el tiempo que toman el sol o que van al solarium. Y, con este fin, se les ofrecen consejos para esta segunda fase y se vuelve a trabajar en el refuerzo de la autoestima y las ideas que tienen de su persona, para que aprendan a estar bien consigo mismos.
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domingo, 7 de septiembre de 2008
"Los chicos celíacos también pueden comer cosas ricas"
Mientras que muchos padres luchan contra la apatía de sus hijos hacia las frutas y la verduras, otros se enfrentan a una afección en la que la comida puede convertirse en el padecer de sus hijos, o en su tratamiento. Es el caso de la enfermedad celíaca, una intolerancia intestinal a una proteína (el gluten) presente en ciertos alimentos, en la que el tratamiento consiste en eliminar su presencia en la dieta.
Claro que para ello hace falta algo básico, y que no siempre abunda: información sobre la enfermedad, sobre su diagnóstico y su tratamiento. Información que permita dar por tierra con muchos mitos, como el que afirma que la comida de los celíacos es fea.
"Por más que no pueda comer alimentos que contengan harinas de trigo, avena, cebada y centeno, el celíaco también puede comer cosas ricas", aseguró Mónica Cortizas, autora del libro Recetas queridas, especialmente dedicadas a personas celíacas.
El libro compila más de cien recetas creadas por ella originalmente para su hija, Margarita, de 16 años, que es celíaca, pero que ahora se ofrecen a todos los que deseen hacer más placentera la alimentación de las personas celíacas. Prueba y error
El libro es, por sobre todas las cosas, una expresión de la lucha que debió emprender Mónica Cortizas contra el desconocimiento de la enfermedad celíaca. "Todo comenzó cuando Margarita, que era un pomponcito rubio de 18 meses, comenzó a deteriorarse -recordó Mónica-. Los médicos me decían que yo era una madre primeriza y muy nerviosa, y que estaba buscando enfermedades que mi hija no tenía."
Así, Mónica recorrió varios hospitales y consultorios, hasta que finalmente dio con un gastroenterólogo. "Tan sólo con verla me dijo que Margarita era una celíaca de libro -contó-. La internaron, le hicieron una biopsia y al segundo día me confirmaron el diagnóstico. A partir de ahí, tuvimos que cambiar el régimen de vida de toda una familia."
Mónica y su marido decidieron que toda la familia (Margarita tiene un hermano mellizo, que no es celíaco) adoptaría la dieta libre de gluten de su hija. Pero ése no fue el único cambio: "Yo tenía una empresa y me iba muy bien, pero no sabía cocinar y mi hija se estaba muriendo de hambre, así que le entregué la llave del negocio a mi socio y abandoné todo eso. Entonces, me metí dentro de la cocina; en esa época a mí se me quemaban hasta los huevos duros".
El aprendizaje, aseguró Mónica, no fue fácil. "En esa época había mucho menos información sobre la alimentación de una persona celíaca de la que hay ahora -agregó-. Así que todo fue a prueba y error." Prometo mejorar
La primera comida que cocinó Mónica es difícil de catalogar. "Con Maizena, un huevo y bicarbonato hice un bollito y lo metí en el horno -recordó-. Era espantoso, pero cuando mi hija se levantó después de cuatro días de shock, sin comer, y pidió comer pan, yo le ofrecí ese bollito y le prometí que se lo iba a mejorar."
Margarita, con sólo 18 meses, aceptó la propuesta, y comió. Mónica cumplió con su promesa.
Durante los siguientes catorce años, su cocina fue un laboratorio en donde nacieron y se perfeccionaron recetas de todo tipo (pastas, postres, panes, etcétera). Estas se fueron acumulando hasta que un día Mónica aceptó la propuesta de su médica de cabecera que, tras recibir un diagnóstico de celiaquía, la alentó a darles forma de libro.
El proyecto se concretó cuando Mónica llamó al call center de Maizena en busca de que la firma publicara un libro de recetas para celíacas.
Con una tirada de 5000 ejemplares, el libro acaba de ser lanzado y será distribuido en todo el país y en forma gratuita a quienes lo soliciten al citado call center (0800-444-2337); algunas de las recetas se pueden bajar gratuitamente de Internet ( www.maizena.com.ar/site/Maizena_Celiacos.pdf ).
FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1047473
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El libro compila más de cien recetas creadas por ella originalmente para su hija, Margarita, de 16 años, que es celíaca, pero que ahora se ofrecen a todos los que deseen hacer más placentera la alimentación de las personas celíacas. Prueba y error
El libro es, por sobre todas las cosas, una expresión de la lucha que debió emprender Mónica Cortizas contra el desconocimiento de la enfermedad celíaca. "Todo comenzó cuando Margarita, que era un pomponcito rubio de 18 meses, comenzó a deteriorarse -recordó Mónica-. Los médicos me decían que yo era una madre primeriza y muy nerviosa, y que estaba buscando enfermedades que mi hija no tenía."
Así, Mónica recorrió varios hospitales y consultorios, hasta que finalmente dio con un gastroenterólogo. "Tan sólo con verla me dijo que Margarita era una celíaca de libro -contó-. La internaron, le hicieron una biopsia y al segundo día me confirmaron el diagnóstico. A partir de ahí, tuvimos que cambiar el régimen de vida de toda una familia."
Mónica y su marido decidieron que toda la familia (Margarita tiene un hermano mellizo, que no es celíaco) adoptaría la dieta libre de gluten de su hija. Pero ése no fue el único cambio: "Yo tenía una empresa y me iba muy bien, pero no sabía cocinar y mi hija se estaba muriendo de hambre, así que le entregué la llave del negocio a mi socio y abandoné todo eso. Entonces, me metí dentro de la cocina; en esa época a mí se me quemaban hasta los huevos duros".
El aprendizaje, aseguró Mónica, no fue fácil. "En esa época había mucho menos información sobre la alimentación de una persona celíaca de la que hay ahora -agregó-. Así que todo fue a prueba y error." Prometo mejorar
La primera comida que cocinó Mónica es difícil de catalogar. "Con Maizena, un huevo y bicarbonato hice un bollito y lo metí en el horno -recordó-. Era espantoso, pero cuando mi hija se levantó después de cuatro días de shock, sin comer, y pidió comer pan, yo le ofrecí ese bollito y le prometí que se lo iba a mejorar."
Margarita, con sólo 18 meses, aceptó la propuesta, y comió. Mónica cumplió con su promesa.
Durante los siguientes catorce años, su cocina fue un laboratorio en donde nacieron y se perfeccionaron recetas de todo tipo (pastas, postres, panes, etcétera). Estas se fueron acumulando hasta que un día Mónica aceptó la propuesta de su médica de cabecera que, tras recibir un diagnóstico de celiaquía, la alentó a darles forma de libro.
El proyecto se concretó cuando Mónica llamó al call center de Maizena en busca de que la firma publicara un libro de recetas para celíacas.
Con una tirada de 5000 ejemplares, el libro acaba de ser lanzado y será distribuido en todo el país y en forma gratuita a quienes lo soliciten al citado call center (0800-444-2337); algunas de las recetas se pueden bajar gratuitamente de Internet ( www.maizena.com.ar/site/Maizena_Celiacos.pdf ).
FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1047473
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SELECCIONE RECETAS NATURALES EN: http://www.asesorianutricional.com.ar/recetas.asp
domingo, 31 de agosto de 2008
Factores que influyen en la composición nutritiva de los alimentos
Cada una de las operaciones a las que se somete un alimento, desde la recolección o sacrificio hasta que llega a la mesa tras un tratamiento culinario, afectan a su valor nutricional
Autor: Por MAITE ZUDAIRE http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/adulto_y_vejez/2008/08/26/179541.php
Muchos alimentos no se comen crudos sino que se someten a tratamientos culinarios que incluyen desde las operaciones previas a su cocinado, como el cortado, el remojado o el escaldado, hasta las distintas técnicas culinarias (asado, hervido, plancha...). Todos y cada uno de estos procedimientos afectan al valor nutricional del alimento. En unas ocasiones este valor aumenta, ya que permiten que el organismo asimile ciertos compuestos, como es el caso de la proteína de la clara de huevo, que cruda no es aprovechable pero cocinada sí. En otros casos se van perdiendo nutrientes, pérdida que será mayor o menor según el método o el tiempo de cocinado.
Intercambio de nutrientes
Freír conlleva un valor nutricional añadido porque se produce un intercambio entre el tipo de grasa del alimento y la grasa empleada
Que se produzca un mayor o menor intercambio de nutrientes entre el alimento y el medio en el que se está cocinando depende, sobre todo, del tipo de alimento y la técnica culinaria. En algunos casos, como en el de la fritura, esto es positivo ya que permite que un valor nutritivo determinado se enriquezca en determinados nutrientes. A pesar de que la fritura de los alimentos está en general mal vista porque sólo se tiene en cuenta el aumento de calorías en el plato, freír conlleva un valor nutricional añadido destacable porque se produce un intercambio entre el tipo de grasa del alimento y la grasa empleada.
Así, si se emplea aceite de oliva para freír una carne grasa, parte de la grasa saturada (grasa mala) se funde mientras que el empanado o la propia carne absorbe parte de la grasa insaturada (grasa buena) propia del aceite de oliva. Al parecer, el intercambio sucede al freír alimentos grasos, mientras que si se fríen alimentos no excesivamente grasos, estos absorben aceite pero no hay intercambio graso, por lo que se hacen más energéticos.
Absorción de nutrientes
El cambio nutritivo también se produce en las verduras cocidas según el tipo de agua empleada. Así, las hojas de las verduras -más que otras partes vegetales-, se enriquecen en minerales como el calcio y el magnesio si se cuecen en aguas duras, ricas en estos minerales. También el sodio es absorbido por las verduras si se añade sal al agua de cocción. Si el agua es rica en este mineral, tal vez no sea preciso añadir el condimento para dar sabor a las verduras.
Las verduras y hortalizas, por su parte, cederán minerales, todos solubles en agua, así como algunas vitaminas hidrosolubles (ácido fólico, vitamina C) al agua de cocción. Estos nutrientes se perderán si se deshecha esa agua. Incluso se pierden más vitaminas hidrosolubles en el agua de cocción que no se aprovecha que por el propio tratamiento térmico. Con el fin de reducir al máximo la pérdida de nutrientes de las verduras se han de tener en cuenta algunos consejos, como añadir las verduras al agua hirviendo para que no se oxiden y se cuezan en el menor tiempo posible. Tampoco conviene añadir bicarbonato a las hortalizas y legumbre durante el remojo o la cocción, porque merma su contenido en magnesio
Deterioro de los alimentos frescos
La preocupación cada vez más acentuada del consumidor por el valor nutritivo de los alimentos hace que sea creciente el consumo de alimentos de frutas y hortalizas frescas o mínimamente procesadas. Sin embargo, estos alimentos se manipulan justo en el momento de la recolección para que aguanten las largas distancias de transporte y el tiempo que pasa desde su recogida en el campo hasta la mesa. Pero no existe demasiada información respecto a cómo afectan todas estas operaciones -transporte, almacenamiento, manipulación- al valor nutritivo de las frutas y hortalizas.
Según algunos autores, las técnicas de conservación de alimentos como las bajas temperaturas (frigorífico) o el almacenamiento en atmósferas controladas o protectoras que se aplican comúnmente a frutas y hortalizas pueden afectar al contenido vitamínico. De hecho, según un trabajo realizado por el Departamento de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Pennsylvania (EE.UU.), la verdura pierde nutrientes si pasa varios días en el frigorífico. Los investigadores comprobaron cómo en siete días, algunas verduras almacenadas en la nevera, como las espinacas, perdían más de la mitad de su contenido en folatos y carotenoides. Los autores sugieren que este tiempo puede ser el límite razonable para el transporte y el almacenamiento de vegetales que se comercializan a largas distancias desde su cultivo.
Otras investigaciones sugieren que las frutas tropicales como algunas variedades de aguacates, así como bananas, mango, chirimoyas, rambután, papaya o piña, entre otras, son muy sensibles a los daños por frío. Esto hace que no sea recomendable transportarlas ni conservarlas a bajas temperaturas, por lo que tanto el transporte como el embalaje posterior se realizan en atmósferas controladas o modificadas. Es la manera de garantizar que las frutas y hortalizas cultivadas en países lejanos lleguen en buen estado a nuestros mercados. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que el tiempo que tarda en llegar por barco a los puntos de venta europeos la fruta originaria de Australia es de unos 42 días.
De ahí que comer fruta de temporada y de la cual tengamos seguridad de que se ha recolectado recientemente es la mejor garantía de que conserva un mayor valor nutricional. No obstante, los avances en tecnología alimentaria nos permiten poder disfrutar del sabor de los alimentos más exóticos y lejanos, con un cuidadoso estado higiénico y nutritivo.
Tomate frito, más antioxidante que crudo
El tomate es una de las mayores fuentes dietéticas de licopeno, el pigmento que da color rojo a las hortalizas y frutas, reconocido por su cualidad antioxidante. Distintas investigaciones han confirmado que existen factores que afectan a la concentración de licopeno en el tomate, como su madurez, las distintas variedades o la forma de cocinarlo. Así, cuanto más rojos y más maduros, mayor es el contenido en este antioxidante. Los tomates "tipo pera" son hasta diez veces más ricos en licopeno que un tomate de ensalada. Además, el tomate frito todavía concentra más licopeno que el fresco. Así, el tomate frito, el ketchup, el tomate asado o el jugo de tomate obtenido a partir de concentrado contienen licopeno de mejor asimilación que el crudo. De todos ellos, el frito es en el que mejor se asimila esta sustancia ya que, además de calor, contiene cierta cantidad de grasa, lo que hace que el licopeno (soluble en grasa) se asimile mejor.
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http://www.asesorianutricional.com.ar/minerales.htm
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Muchos alimentos no se comen crudos sino que se someten a tratamientos culinarios que incluyen desde las operaciones previas a su cocinado, como el cortado, el remojado o el escaldado, hasta las distintas técnicas culinarias (asado, hervido, plancha...). Todos y cada uno de estos procedimientos afectan al valor nutricional del alimento. En unas ocasiones este valor aumenta, ya que permiten que el organismo asimile ciertos compuestos, como es el caso de la proteína de la clara de huevo, que cruda no es aprovechable pero cocinada sí. En otros casos se van perdiendo nutrientes, pérdida que será mayor o menor según el método o el tiempo de cocinado.
Intercambio de nutrientes
Freír conlleva un valor nutricional añadido porque se produce un intercambio entre el tipo de grasa del alimento y la grasa empleada
Que se produzca un mayor o menor intercambio de nutrientes entre el alimento y el medio en el que se está cocinando depende, sobre todo, del tipo de alimento y la técnica culinaria. En algunos casos, como en el de la fritura, esto es positivo ya que permite que un valor nutritivo determinado se enriquezca en determinados nutrientes. A pesar de que la fritura de los alimentos está en general mal vista porque sólo se tiene en cuenta el aumento de calorías en el plato, freír conlleva un valor nutricional añadido destacable porque se produce un intercambio entre el tipo de grasa del alimento y la grasa empleada.
Así, si se emplea aceite de oliva para freír una carne grasa, parte de la grasa saturada (grasa mala) se funde mientras que el empanado o la propia carne absorbe parte de la grasa insaturada (grasa buena) propia del aceite de oliva. Al parecer, el intercambio sucede al freír alimentos grasos, mientras que si se fríen alimentos no excesivamente grasos, estos absorben aceite pero no hay intercambio graso, por lo que se hacen más energéticos.
Absorción de nutrientes
El cambio nutritivo también se produce en las verduras cocidas según el tipo de agua empleada. Así, las hojas de las verduras -más que otras partes vegetales-, se enriquecen en minerales como el calcio y el magnesio si se cuecen en aguas duras, ricas en estos minerales. También el sodio es absorbido por las verduras si se añade sal al agua de cocción. Si el agua es rica en este mineral, tal vez no sea preciso añadir el condimento para dar sabor a las verduras.
Las verduras y hortalizas, por su parte, cederán minerales, todos solubles en agua, así como algunas vitaminas hidrosolubles (ácido fólico, vitamina C) al agua de cocción. Estos nutrientes se perderán si se deshecha esa agua. Incluso se pierden más vitaminas hidrosolubles en el agua de cocción que no se aprovecha que por el propio tratamiento térmico. Con el fin de reducir al máximo la pérdida de nutrientes de las verduras se han de tener en cuenta algunos consejos, como añadir las verduras al agua hirviendo para que no se oxiden y se cuezan en el menor tiempo posible. Tampoco conviene añadir bicarbonato a las hortalizas y legumbre durante el remojo o la cocción, porque merma su contenido en magnesio
Deterioro de los alimentos frescos
La preocupación cada vez más acentuada del consumidor por el valor nutritivo de los alimentos hace que sea creciente el consumo de alimentos de frutas y hortalizas frescas o mínimamente procesadas. Sin embargo, estos alimentos se manipulan justo en el momento de la recolección para que aguanten las largas distancias de transporte y el tiempo que pasa desde su recogida en el campo hasta la mesa. Pero no existe demasiada información respecto a cómo afectan todas estas operaciones -transporte, almacenamiento, manipulación- al valor nutritivo de las frutas y hortalizas.
Según algunos autores, las técnicas de conservación de alimentos como las bajas temperaturas (frigorífico) o el almacenamiento en atmósferas controladas o protectoras que se aplican comúnmente a frutas y hortalizas pueden afectar al contenido vitamínico. De hecho, según un trabajo realizado por el Departamento de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Pennsylvania (EE.UU.), la verdura pierde nutrientes si pasa varios días en el frigorífico. Los investigadores comprobaron cómo en siete días, algunas verduras almacenadas en la nevera, como las espinacas, perdían más de la mitad de su contenido en folatos y carotenoides. Los autores sugieren que este tiempo puede ser el límite razonable para el transporte y el almacenamiento de vegetales que se comercializan a largas distancias desde su cultivo.
Otras investigaciones sugieren que las frutas tropicales como algunas variedades de aguacates, así como bananas, mango, chirimoyas, rambután, papaya o piña, entre otras, son muy sensibles a los daños por frío. Esto hace que no sea recomendable transportarlas ni conservarlas a bajas temperaturas, por lo que tanto el transporte como el embalaje posterior se realizan en atmósferas controladas o modificadas. Es la manera de garantizar que las frutas y hortalizas cultivadas en países lejanos lleguen en buen estado a nuestros mercados. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que el tiempo que tarda en llegar por barco a los puntos de venta europeos la fruta originaria de Australia es de unos 42 días.
De ahí que comer fruta de temporada y de la cual tengamos seguridad de que se ha recolectado recientemente es la mejor garantía de que conserva un mayor valor nutricional. No obstante, los avances en tecnología alimentaria nos permiten poder disfrutar del sabor de los alimentos más exóticos y lejanos, con un cuidadoso estado higiénico y nutritivo.
Tomate frito, más antioxidante que crudo
El tomate es una de las mayores fuentes dietéticas de licopeno, el pigmento que da color rojo a las hortalizas y frutas, reconocido por su cualidad antioxidante. Distintas investigaciones han confirmado que existen factores que afectan a la concentración de licopeno en el tomate, como su madurez, las distintas variedades o la forma de cocinarlo. Así, cuanto más rojos y más maduros, mayor es el contenido en este antioxidante. Los tomates "tipo pera" son hasta diez veces más ricos en licopeno que un tomate de ensalada. Además, el tomate frito todavía concentra más licopeno que el fresco. Así, el tomate frito, el ketchup, el tomate asado o el jugo de tomate obtenido a partir de concentrado contienen licopeno de mejor asimilación que el crudo. De todos ellos, el frito es en el que mejor se asimila esta sustancia ya que, además de calor, contiene cierta cantidad de grasa, lo que hace que el licopeno (soluble en grasa) se asimile mejor.
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domingo, 29 de junio de 2008
Iniciación al vegetarianismo
Una guía para todas aquellas personas que tienen la intención de empezar una alimentación vegetariana y equilibrada a la vez
Tal vez usted sea una de tantas personas que tiene la intención de hacerse vegetariana pero no sabe bien por dónde empezar. Son muchos los alimentos que asocia a una alimentación vegetariana -como el tofu, tempeh o seitan- pero no los ha probado nunca y, si lo ha hecho, no le agradan demasiado. O tal vez ha probado recetas que le resultan muy laboriosas de elaborar o no encuentra todos los alimentos que muchos libros de cocina o amistades le sugieren que ha de incluir en la dieta vegetariana.
Esta breve descripción refleja la situación de muchas personas acostumbradas a llevar una alimentación "tradicional" pero que, por distintos motivos, quieren dejar de comer carne y, quizá, también pescado, siempre y cuando su alimentación siga siendo equilibrada. Para iniciarse en una dieta de este tipo puede ser útil seguir algunas recomendaciones.
Decálogo para iniciarse en el vegetarianismo
Todo cambio supone un esfuerzo y cambiar la forma de alimentarse que se ha seguido durante muchos años también lo va a requerir. La mejor manera de disfrutar de los cambios que uno hace en la vida, si son para bien y uno está convencido de ellos, es hacerlos paso a paso, con el fin de que todo el esfuerzo resulte satisfactorio y recompensado.
El plan de iniciación al vegetarianismo que aquí se contempla es un tipo de alimentación que, además de toda clase de vegetales -crudos o cocinados-, incluye, huevos y leche y derivados -de vaca o equivalentes-, como puede ser la bebida de soja.
1. Dieta equilibrada vegetariana
Dieta equilibrada significa obtener a través de la alimentación la cantidad suficiente de nutrientes que precisa el organismo cada día para su óptimo funcionamiento. Con una dieta vegetariana es posible obtener las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas, y todas las vitaminas y minerales, si se eligen y se combinan acertadamente los alimentos.
2. Recetas sencillas
Hay muchas recetas vegetarianas sencillas de hacer, que requieren poco tiempo y dedicación, y por las que se puede comenzar para disfrutar de nuevos platos pero sin agobiarse en la cocina. Los flanes de verduras, además de sencillos de elaborar, son una manera diferente y original de comer huevo. Las hamburguesas vegetales son muy fáciles de cocinar, y para que sean nutritivas conviene que lleven entre los vegetales algún tipo de legumbre, frutos secos, huevo, cereales como el arroz o algo de harina. Al mismo tiempo, estos alimentos sirven para conseguir una masa más sólida.
Más sencillo es preparar brochetas vegetales o asar las verduras a la brasa a modo de menestra. Todas estas sugerencias pueden ser un paso progresivo hacia este tipo de alimentación.
3. El valor de los alimentos de temporada
Las frutas y las hortalizas de temporada son los alimentos más convenientes para el consumidor. Consiguen su desarrollo óptimo y son, no sólo más nutritivos sino más sabrosos si crecen en la época que marca su calendario natural. Por otro lado, resultan más económicos, y su calidad organoléptica -sabor, aroma y textura -, según aseguran los especialistas en gastronomía, es también mejor. Al mismo tiempo, consumiendo productos de temporada contribuimos a respetar el ciclo natural de producción, lo que conlleva una positiva repercusión en el medio ambiente.
4. Mejor, los alimentos integrales
Un alimento integral, como producto menos procesado, conserva mayor cantidad de vitaminas, sales minerales y fibra, mientras que su valor energético es similar respecto a su equivalente normal. Sustituir la pasta, el arroz, las galletas y la harina por sus versiones integrales es una elección sana y más nutritiva. Como en todo, los cambios se han de hacer poco a poco, para acostumbrarse a los nuevos sabores y texturas.
5. Bebidas vegetales
Al combinar legumbres, cereales y frutos secos se obtienen todos los aminoácidos esenciales
El mercado ofrece variedad de bebidas elaboradas a partir de alimentos vegetales. Pueden ser de soja, arroz, avena e, incluso, de frutos secos, como almendras y avellanas. El sabor es muy diferente al de la leche de vaca, aunque muchas de ellas añaden distintos aromas para hacerlas más gustosas como la vainilla o el cacao. Las bebidas vegetales contienen calcio menos disponible para el organismo que el que tiene la leche de vaca -salvo que estén enriquecidas en este mineral-, aunque este inconveniente se puede compensar si la dieta incluye otros alimentos ricos en calcio.
6. Combinar con acierto los vegetales
Es una buena manera de conseguir proteínas tan completas como las presentes en huevos, carnes, pescados y lácteos, que contienen todos los aminoácidos esenciales que el organismo requiere para formar sus propias proteínas. Las legumbres -salvo la soja- y los frutos secos son deficitarios en el aminoácido esencial metionina, así como los cereales lo son en lisina. Al combinar en un mismo plato o a lo largo del día legumbres con cereales -por ejemplo, lentejas y arroz- o frutos secos con cereales -por ejemplo, ensalada de pasta y nueces-, se obtienen todos los aminoácidos esenciales.
7. Huevos, de 4 a 5 a la semana
Las conclusiones de diversas investigaciones científicas desarrolladas en la última década no dejan lugar a dudas: el huevo es un alimento muy completo y saludable, de buena relación calidad-precio y de excelentes cualidades nutricionales. Se aconsejan entre 4 y 5 unidades a la semana. En ellos se encuentran las proteínas de mayor valor biológico, más completas incluso que las de la carne, el pescado o los lácteos. Además, tiene la ventaja de ofrecer muchas posibilidades culinarias: en tortilla, revuelto, escalfado, frito, a la plancha, cocido o como ingrediente de preparaciones como flanes, natillas, crepes o salsas, entre otros.
8. Aprovechar el valor de los frutos secos
Su elevada y saludable concentración de nutrientes -grasas saludables, ácidos grasos esenciales, proteínas, fibra, minerales como magnesio, fósforo, potasio, cinc, selenio, calcio y hierro (aunque de peor absorción) y vitaminas (B1, B3, folatos y vitamina E)-, convierte a los frutos secos en un complemento esencial en la dieta. Se pueden tomar al natural, mejor que fritos o salados, y sirven también como ingrediente de numerosas preparaciones como ensaladas, cremas, salsas, hamburguesas, mezclados con cereales o frutas en desayunos o meriendas.
9. Aderezos y otros condimentos nutritivos
Para hacer más sabrosos y nutritivos muchos platos, se pueden emplear distintos aderezos y condimentos fáciles de encontrar en las tiendas de alimentación especializada, y alguno incluso en los supermercados. La levadura de cerveza y el germen de trigo son complementos nutritivos que combinan bien con zumos y ensaladas.
Las semillas de sésamo resultan un acierto si se añaden a ensaladas, verduras y platos de arroz y pasta. También hay panes, galletas y cereales que las incluyen así como el tahini, una pasta de sésamo de consistencia cremosa que puede ser perfecta sustituta de la mantequilla. Las algas son un mundo aparte, y conviene asesorarse bien para cocinarlas y emplearlas con acierto y sin excesos.
Los alimentos germinados-los más conocidos para muchas personas son los brotes de soja-, sirven para enriquecer en sabores, texturas y nutrientes los platos a los que se añaden, desde una ensalada hasta un salteado de verduras con germinados o un revuelto de germinados.
Como sustitutos naturales del azúcar están la melaza y el amasake. Ambos tienen una consistencia más o menos cremosa y se emplean para endulzar y dar sabor a multitud de postres, batidos, galletas y hasta para dar un toque distinto a las sopas y a los aliños.
10. Descubrir la soja y sus derivados
Son incontables los estudios que destacan las virtudes nutritivas de esta completa legumbre y de los productos que se pueden elaborar a partir de ella. La soja se puede emplear en la cocina como una legumbre más. También se pueden ir probando los distintos derivados de la soja como son la harina, aceite de soja, lecitina, salsa de soja (tamari), bebida de soja, tofu o cuajado de soja, tempeh (una especie de torta que resulta de la fermentación de los granos de soja) y brotes de soja germinados. Dado que son muchos los productos derivados de la soja y sus sabores, aromas y texturas son muy distintos a los que se puede estar acostumbrado, el mejor consejo es ir probándolos poco a poco.
FUENTE: http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/alimentacion_alternativa/2008/06/23/153822.php
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Esta breve descripción refleja la situación de muchas personas acostumbradas a llevar una alimentación "tradicional" pero que, por distintos motivos, quieren dejar de comer carne y, quizá, también pescado, siempre y cuando su alimentación siga siendo equilibrada. Para iniciarse en una dieta de este tipo puede ser útil seguir algunas recomendaciones.
Decálogo para iniciarse en el vegetarianismo
Todo cambio supone un esfuerzo y cambiar la forma de alimentarse que se ha seguido durante muchos años también lo va a requerir. La mejor manera de disfrutar de los cambios que uno hace en la vida, si son para bien y uno está convencido de ellos, es hacerlos paso a paso, con el fin de que todo el esfuerzo resulte satisfactorio y recompensado.
El plan de iniciación al vegetarianismo que aquí se contempla es un tipo de alimentación que, además de toda clase de vegetales -crudos o cocinados-, incluye, huevos y leche y derivados -de vaca o equivalentes-, como puede ser la bebida de soja.
1. Dieta equilibrada vegetariana
Dieta equilibrada significa obtener a través de la alimentación la cantidad suficiente de nutrientes que precisa el organismo cada día para su óptimo funcionamiento. Con una dieta vegetariana es posible obtener las proteínas, los hidratos de carbono, las grasas, y todas las vitaminas y minerales, si se eligen y se combinan acertadamente los alimentos.
2. Recetas sencillas
Hay muchas recetas vegetarianas sencillas de hacer, que requieren poco tiempo y dedicación, y por las que se puede comenzar para disfrutar de nuevos platos pero sin agobiarse en la cocina. Los flanes de verduras, además de sencillos de elaborar, son una manera diferente y original de comer huevo. Las hamburguesas vegetales son muy fáciles de cocinar, y para que sean nutritivas conviene que lleven entre los vegetales algún tipo de legumbre, frutos secos, huevo, cereales como el arroz o algo de harina. Al mismo tiempo, estos alimentos sirven para conseguir una masa más sólida.
Más sencillo es preparar brochetas vegetales o asar las verduras a la brasa a modo de menestra. Todas estas sugerencias pueden ser un paso progresivo hacia este tipo de alimentación.
3. El valor de los alimentos de temporada
Las frutas y las hortalizas de temporada son los alimentos más convenientes para el consumidor. Consiguen su desarrollo óptimo y son, no sólo más nutritivos sino más sabrosos si crecen en la época que marca su calendario natural. Por otro lado, resultan más económicos, y su calidad organoléptica -sabor, aroma y textura -, según aseguran los especialistas en gastronomía, es también mejor. Al mismo tiempo, consumiendo productos de temporada contribuimos a respetar el ciclo natural de producción, lo que conlleva una positiva repercusión en el medio ambiente.
4. Mejor, los alimentos integrales
Un alimento integral, como producto menos procesado, conserva mayor cantidad de vitaminas, sales minerales y fibra, mientras que su valor energético es similar respecto a su equivalente normal. Sustituir la pasta, el arroz, las galletas y la harina por sus versiones integrales es una elección sana y más nutritiva. Como en todo, los cambios se han de hacer poco a poco, para acostumbrarse a los nuevos sabores y texturas.
5. Bebidas vegetales
Al combinar legumbres, cereales y frutos secos se obtienen todos los aminoácidos esenciales
El mercado ofrece variedad de bebidas elaboradas a partir de alimentos vegetales. Pueden ser de soja, arroz, avena e, incluso, de frutos secos, como almendras y avellanas. El sabor es muy diferente al de la leche de vaca, aunque muchas de ellas añaden distintos aromas para hacerlas más gustosas como la vainilla o el cacao. Las bebidas vegetales contienen calcio menos disponible para el organismo que el que tiene la leche de vaca -salvo que estén enriquecidas en este mineral-, aunque este inconveniente se puede compensar si la dieta incluye otros alimentos ricos en calcio.
6. Combinar con acierto los vegetales
Es una buena manera de conseguir proteínas tan completas como las presentes en huevos, carnes, pescados y lácteos, que contienen todos los aminoácidos esenciales que el organismo requiere para formar sus propias proteínas. Las legumbres -salvo la soja- y los frutos secos son deficitarios en el aminoácido esencial metionina, así como los cereales lo son en lisina. Al combinar en un mismo plato o a lo largo del día legumbres con cereales -por ejemplo, lentejas y arroz- o frutos secos con cereales -por ejemplo, ensalada de pasta y nueces-, se obtienen todos los aminoácidos esenciales.
7. Huevos, de 4 a 5 a la semana
Las conclusiones de diversas investigaciones científicas desarrolladas en la última década no dejan lugar a dudas: el huevo es un alimento muy completo y saludable, de buena relación calidad-precio y de excelentes cualidades nutricionales. Se aconsejan entre 4 y 5 unidades a la semana. En ellos se encuentran las proteínas de mayor valor biológico, más completas incluso que las de la carne, el pescado o los lácteos. Además, tiene la ventaja de ofrecer muchas posibilidades culinarias: en tortilla, revuelto, escalfado, frito, a la plancha, cocido o como ingrediente de preparaciones como flanes, natillas, crepes o salsas, entre otros.
8. Aprovechar el valor de los frutos secos
Su elevada y saludable concentración de nutrientes -grasas saludables, ácidos grasos esenciales, proteínas, fibra, minerales como magnesio, fósforo, potasio, cinc, selenio, calcio y hierro (aunque de peor absorción) y vitaminas (B1, B3, folatos y vitamina E)-, convierte a los frutos secos en un complemento esencial en la dieta. Se pueden tomar al natural, mejor que fritos o salados, y sirven también como ingrediente de numerosas preparaciones como ensaladas, cremas, salsas, hamburguesas, mezclados con cereales o frutas en desayunos o meriendas.
9. Aderezos y otros condimentos nutritivos
Para hacer más sabrosos y nutritivos muchos platos, se pueden emplear distintos aderezos y condimentos fáciles de encontrar en las tiendas de alimentación especializada, y alguno incluso en los supermercados. La levadura de cerveza y el germen de trigo son complementos nutritivos que combinan bien con zumos y ensaladas.
Las semillas de sésamo resultan un acierto si se añaden a ensaladas, verduras y platos de arroz y pasta. También hay panes, galletas y cereales que las incluyen así como el tahini, una pasta de sésamo de consistencia cremosa que puede ser perfecta sustituta de la mantequilla. Las algas son un mundo aparte, y conviene asesorarse bien para cocinarlas y emplearlas con acierto y sin excesos.
Los alimentos germinados-los más conocidos para muchas personas son los brotes de soja-, sirven para enriquecer en sabores, texturas y nutrientes los platos a los que se añaden, desde una ensalada hasta un salteado de verduras con germinados o un revuelto de germinados.
Como sustitutos naturales del azúcar están la melaza y el amasake. Ambos tienen una consistencia más o menos cremosa y se emplean para endulzar y dar sabor a multitud de postres, batidos, galletas y hasta para dar un toque distinto a las sopas y a los aliños.
10. Descubrir la soja y sus derivados
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lunes, 23 de junio de 2008
Ortorexia, adictos a la comida sana
La incidencia de este trastorno obsesivo por consumir sólo alimentos saludables va en aumento
La ortorexia es una obsesión o preocupación extrema por la salud, centrada en comer lo más sano posible, que puede convertirse en un serio trastorno. Las personas afectadas experimentan sentimientos muy marcados hacia los alimentos. Para ellas, un producto conservado es "peligroso", "artificial" un alimento producido industrialmente, "saludable" un producto biológico... Además, se ha comprobado que sienten un fuerte deseo de comer cuando están nerviosas, emocionadas, felices o culpables.
Estos son algunos de los resultados que se desprenden de un estudio preliminar con una propuesta para el diagnóstico del trastorno llevado a cabo por expertos en el tema del Instituto de Ciencias de la Alimentación Universidad de Roma La Sapienza, en Italia. En esta investigación participaron 404 individuos y se estimó una prevalencia de ortorexia del 6,9%. En otro reciente estudio, publicado en la revista "Appetite" y realizado entre 318 médicos residentes en un hospital de Ankara, en Turquía, se estimó que el 45,5% de los participantes obtenían una puntuación compatible con la ortorexia.
¿Cómo se manifiesta?
Las personas que sufren ortorexia acaban por centrarse casi exclusivamente en lo que comen; la comida es el centro de sus pensamientos y de su vida. Generalmente rechazan la carne, las grasas, los alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y los que contienen sustancias artificiales. Pero su obsesión por comer sano va más allá y se preocupan incluso por la forma de preparación de su comida y los recipientes en que los cocinan. Dedican mucho tiempo a la planificación de los menús y a la preparación de los alimentos. Cada pequeña transgresión alimenticia se acompaña de sentimientos de culpabilidad y frustración cada vez más fuertes. Se rechaza todo aquello que no es "natural", lo que influye de modo muy negativo en la vida social de la persona. Comer fuera de casa en un bar o restaurante resulta impensable para estas personas.
Mayor riesgo en grupos específicos
Normalmente, la prevalencia de ortorexia es mayor en personas muy estrictas, controladas y exigentes consigo mismas y con los demás. Su personalidad suele ser extremista; todo o nada. Las mujeres, los adolescentes y quienes se dedican a deportes tales como el culturismo o el atletismo son los grupos más vulnerables, debido a que, en general, son muy sensibles frente al valor nutritivo de los alimentos y su repercusión sobre la figura o imagen corporal.
Cuando la obsesión por "comer sano" se lleva al extremo, llega un punto en que todo gira en torno a la comida; controlar lo que comen, imponerse prohibiciones y programar detalladamente las comidas se convierte en una prioridad para poder sentirse seguros, tranquilos y dueños de cada situación.
En estas personas palpita un deseo de verse perfectas, algo que coincide con otros trastornos de la conducta alimentaria tales como la anorexia y bulimia nerviosas.
Criterios diagnósticos
Steven Bratman, médico estadounidense que acuñó él término de ortorexia a finales de los años 90, tras sufrir él mismo los síntomas de este trastorno, estableció unas pautas para ayudar a identificar aquellas conductas o comportamientos insanos con la comida.
Este test -modificado de Bratman- que sigue puede ayudar al diagnóstico:
¿Pasa más de tres horas al día pensando en su dieta?
¿Planea sus comidas con varios días de antelación?
¿Considera que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer que le aporta?
¿Ha disminuido la calidad de su vida a medida que aumentaba la calidad de su dieta?
¿Se ha vuelto usted más estricto consigo mismo en este tiempo?
¿Ha mejorado su autoestima alimentándose de forma sana?
¿Ha renunciado a comer alimentos que le gustaban para comer alimentos "buenos"?
¿Supone un problema su dieta a la hora de comer fuera, y esto le distancia de su familia y sus amigos?
¿Se siente culpable cuando se salta su régimen?
¿Se siente en paz consigo mismo y cree que todo está bajo control cuando come de forma sana?
Responder afirmativamente a cuatro o cinco preguntas significa que es necesario relajarse más en lo que respecta a la alimentación. Responder afirmativamente a todas las preguntas, se traduce en una verdadera obsesión por la alimentación sana.
En el ámbito de la de salud pública, cada vez son más los investigadores que incluyen en sus estudios el test de cribado ORTO-15 para conocer la dimensión de la ortorexia como problema de salud pública. Se trata de un cuestionario validado por Donini y algunos de sus colaboradores del Instituto de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Roma La Sapienza, en Italia, y según los expertos, resulta útil para evaluar el comportamiento obsesivo-compulsivo de las personas, conducta habitual en quienes sufren ortorexia.
¿Cómo afecta a la salud y a la vida social?
En la medida en que la dieta se hace más severa, si se excluyen alimentos considerados básicos para el normal funcionamiento del organismo, pueden darse situaciones más o menos graves tales como: desnutrición, anemia, déficits múltiples de vitaminas y minerales, y alto riesgo de infecciones, entre otros.
Las consecuencias que tiene esta enfermedad sobre la vida y el entorno social son principalmente:
Rechazo a comer fuera de casa para evitar tentaciones y porque es contrario a sus teorías.
Distanciamiento de amigos y familiares, pues todo su mundo gira en torno a sus estrictas normas a cerca de la comida.
Cambios de carácter: debido al aislamiento a que suele dar lugar este trastorno, la persona adquiere un carácter irritable y amargo.
Se produce un círculo vicioso debido a la falta de satisfacciones afectivas, lo que conduce a una preocupación aún mayor por la comida.
Actuar frente a la ortorexia
Se debe hacer hincapié tanto en la prevención como en el diagnóstico precoz, ya que cuanto antes se diagnostica, mejor es el pronóstico de la enfermedad. Desde el punto de vista dietético y nutricional, los objetivos del tratamiento son en primer lugar, cubrir los requerimientos nutricionales mínimos de la persona. Se ha de aportar progresivamente una mayor cantidad de alimentos básicos hasta llegar al nivel adecuado considerando la edad, sexo, talla y peso real al inicio del tratamiento.
Paralelamente se han de reestructurar los hábitos alimentarios de forma que su dieta sea completa, equilibrada y bien distribuida a lo largo del día. Los alimentos que se han de incluir en la alimentación diaria deben establecerse con arreglo a lo que la persona ingiere espontáneamente, aumentando su variedad y cantidad según su tolerancia y evolución, por lo que su motivación y su disposición para aceptar las orientaciones dietéticas son esenciales.
La introducción de alimentos inicialmente rechazados debe realizarse gradualmente. En líneas generales, el terapeuta explicará la importancia de llevar a cabo una alimentación variada y completa, introduciendo cada día la cantidad suficiente de alimentos básicos necesarios para el buen funcionamiento del organismo
Fuente. http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/adulto_y_vejez/2008/06/16/55947.php
La ortorexia es una obsesión o preocupación extrema por la salud, centrada en comer lo más sano posible, que puede convertirse en un serio trastorno. Las personas afectadas experimentan sentimientos muy marcados hacia los alimentos. Para ellas, un producto conservado es "peligroso", "artificial" un alimento producido industrialmente, "saludable" un producto biológico... Además, se ha comprobado que sienten un fuerte deseo de comer cuando están nerviosas, emocionadas, felices o culpables.
Estos son algunos de los resultados que se desprenden de un estudio preliminar con una propuesta para el diagnóstico del trastorno llevado a cabo por expertos en el tema del Instituto de Ciencias de la Alimentación Universidad de Roma La Sapienza, en Italia. En esta investigación participaron 404 individuos y se estimó una prevalencia de ortorexia del 6,9%. En otro reciente estudio, publicado en la revista "Appetite" y realizado entre 318 médicos residentes en un hospital de Ankara, en Turquía, se estimó que el 45,5% de los participantes obtenían una puntuación compatible con la ortorexia.
¿Cómo se manifiesta?
Las personas que sufren ortorexia acaban por centrarse casi exclusivamente en lo que comen; la comida es el centro de sus pensamientos y de su vida. Generalmente rechazan la carne, las grasas, los alimentos cultivados con pesticidas o herbicidas y los que contienen sustancias artificiales. Pero su obsesión por comer sano va más allá y se preocupan incluso por la forma de preparación de su comida y los recipientes en que los cocinan. Dedican mucho tiempo a la planificación de los menús y a la preparación de los alimentos. Cada pequeña transgresión alimenticia se acompaña de sentimientos de culpabilidad y frustración cada vez más fuertes. Se rechaza todo aquello que no es "natural", lo que influye de modo muy negativo en la vida social de la persona. Comer fuera de casa en un bar o restaurante resulta impensable para estas personas.
Mayor riesgo en grupos específicos
Normalmente, la prevalencia de ortorexia es mayor en personas muy estrictas, controladas y exigentes consigo mismas y con los demás. Su personalidad suele ser extremista; todo o nada. Las mujeres, los adolescentes y quienes se dedican a deportes tales como el culturismo o el atletismo son los grupos más vulnerables, debido a que, en general, son muy sensibles frente al valor nutritivo de los alimentos y su repercusión sobre la figura o imagen corporal.
Cuando la obsesión por "comer sano" se lleva al extremo, llega un punto en que todo gira en torno a la comida; controlar lo que comen, imponerse prohibiciones y programar detalladamente las comidas se convierte en una prioridad para poder sentirse seguros, tranquilos y dueños de cada situación.
En estas personas palpita un deseo de verse perfectas, algo que coincide con otros trastornos de la conducta alimentaria tales como la anorexia y bulimia nerviosas.
Criterios diagnósticos
Steven Bratman, médico estadounidense que acuñó él término de ortorexia a finales de los años 90, tras sufrir él mismo los síntomas de este trastorno, estableció unas pautas para ayudar a identificar aquellas conductas o comportamientos insanos con la comida.
Este test -modificado de Bratman- que sigue puede ayudar al diagnóstico:
¿Pasa más de tres horas al día pensando en su dieta?
¿Planea sus comidas con varios días de antelación?
¿Considera que el valor nutritivo de una comida es más importante que el placer que le aporta?
¿Ha disminuido la calidad de su vida a medida que aumentaba la calidad de su dieta?
¿Se ha vuelto usted más estricto consigo mismo en este tiempo?
¿Ha mejorado su autoestima alimentándose de forma sana?
¿Ha renunciado a comer alimentos que le gustaban para comer alimentos "buenos"?
¿Supone un problema su dieta a la hora de comer fuera, y esto le distancia de su familia y sus amigos?
¿Se siente culpable cuando se salta su régimen?
¿Se siente en paz consigo mismo y cree que todo está bajo control cuando come de forma sana?
Responder afirmativamente a cuatro o cinco preguntas significa que es necesario relajarse más en lo que respecta a la alimentación. Responder afirmativamente a todas las preguntas, se traduce en una verdadera obsesión por la alimentación sana.
En el ámbito de la de salud pública, cada vez son más los investigadores que incluyen en sus estudios el test de cribado ORTO-15 para conocer la dimensión de la ortorexia como problema de salud pública. Se trata de un cuestionario validado por Donini y algunos de sus colaboradores del Instituto de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Roma La Sapienza, en Italia, y según los expertos, resulta útil para evaluar el comportamiento obsesivo-compulsivo de las personas, conducta habitual en quienes sufren ortorexia.
¿Cómo afecta a la salud y a la vida social?
En la medida en que la dieta se hace más severa, si se excluyen alimentos considerados básicos para el normal funcionamiento del organismo, pueden darse situaciones más o menos graves tales como: desnutrición, anemia, déficits múltiples de vitaminas y minerales, y alto riesgo de infecciones, entre otros.
Las consecuencias que tiene esta enfermedad sobre la vida y el entorno social son principalmente:
Rechazo a comer fuera de casa para evitar tentaciones y porque es contrario a sus teorías.
Distanciamiento de amigos y familiares, pues todo su mundo gira en torno a sus estrictas normas a cerca de la comida.
Cambios de carácter: debido al aislamiento a que suele dar lugar este trastorno, la persona adquiere un carácter irritable y amargo.
Se produce un círculo vicioso debido a la falta de satisfacciones afectivas, lo que conduce a una preocupación aún mayor por la comida.
Actuar frente a la ortorexia
Se debe hacer hincapié tanto en la prevención como en el diagnóstico precoz, ya que cuanto antes se diagnostica, mejor es el pronóstico de la enfermedad. Desde el punto de vista dietético y nutricional, los objetivos del tratamiento son en primer lugar, cubrir los requerimientos nutricionales mínimos de la persona. Se ha de aportar progresivamente una mayor cantidad de alimentos básicos hasta llegar al nivel adecuado considerando la edad, sexo, talla y peso real al inicio del tratamiento.
Paralelamente se han de reestructurar los hábitos alimentarios de forma que su dieta sea completa, equilibrada y bien distribuida a lo largo del día. Los alimentos que se han de incluir en la alimentación diaria deben establecerse con arreglo a lo que la persona ingiere espontáneamente, aumentando su variedad y cantidad según su tolerancia y evolución, por lo que su motivación y su disposición para aceptar las orientaciones dietéticas son esenciales.
La introducción de alimentos inicialmente rechazados debe realizarse gradualmente. En líneas generales, el terapeuta explicará la importancia de llevar a cabo una alimentación variada y completa, introduciendo cada día la cantidad suficiente de alimentos básicos necesarios para el buen funcionamiento del organismo
Fuente. http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/adulto_y_vejez/2008/06/16/55947.php
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